La clandestinidad rusa de la década de los 60 y 80: el Círculo Yuzhinsky

El filósofo y politólogo ruso Konstantin Krylov dice de forma ingeniosa y lacónica, refiriéndose al sovok (1), que, al caer la URSS, todos tenían un fuerte “apetito sensorial”.

Este apetito sensorial era muy grande y constante. La época soviética jamás pudo dejar una impresión perecedera, bella, plena o armoniosa en la mente y el intelecto de la gente corriente. Casi todo lo que produjo el sovok era pobre, inerte, feo, gris y poco interesante: no existía nada que valiera la pena. La URSS era un país que experimentaba un déficit total y que estaba lleno de prohibiciones y regulaciones. Carecía de una intelectualidad y una estética novedosa que le diera vida a la realidad.

Es por esa razón que al estudiar las décadas del 60-80 del siglo XX ruso, encontramos las cosas más interesantes y humanas entre las personas y comunidades que vivían lejos del sovok y que tenían una agenda intelectual y moral independiente.

La clandestinidad metafísica moscovita (el conocido y legendario Círculo Yuzhinsky) era parte de esas comunidades autónomas que en un primer momento tuvieron por líder informal al escritor Yuri Mamleev y posteriormente, cuando Mamleev partió al exilio, fueron dirigidos por el filósofo, poeta, erudito y bardo Evgeny Golovin

Alexander Dugin y Geidar Dzhemal son los representantes postsoviéticos más famosos de este círculo.

Por desgracia, Mamleev, Golovin, Dzhemal y muchos otros filósofos y escritores destacados del Moscú de esa época han dejado este mundo. Así que cada vez son menos los testigos que recuerdan estos años y que se puede decir que conocieron de primera mano la realidad de ese entonces. Uno de los últimos mohicanos vivos que conocieron la clandestinidad metafísica moscovita es Sergei Zhigalkin.

Al conocer por primera vez a este hombre alto de barba gris sentí que estaba enfrente de alguien de más o menos cincuenta años, ya que se veía atlético, delgado, musculoso, vigoroso y joven. También viste como un joven con pantalones cortos, camiseta y pantuflas. No tiene una pisca de patetismo.


Me sorprendió muchísimo descubrir que tenía casi 70 años. Sergey Zhigalkin es filósofo, escritor, traductor y editor. Autor de libros como 
Metafísica del eterno retorno (1996), Los horizontes de la localidad: Apología del eterno retorno (2019), Las sombras de dos montañeses: historias de Sergei Zhigalkin y NataliaProkuratova (2020), además de toda una serie de artículos, ensayos, escritos y compilaciones muy interesantes.

Ha traducido obras de ficción y filosofía tanto del inglés como del alemán. También participó en la publicación de los libros de ficción negra Garfang (1991-2008), dirigida por Evgeny Golovin. En la década de 1990 fundó la editorial Nox donde, además de otros trabajos, fue editado el almanaque artístico y periodístico Splendor Solis (1995). Hoy en día es el jefe del consejo editorial de YASK.

Sergei Zhigalkin vive en una cabaña cerca al pequeño pueblo de Klyazma, al norte de Moscú. Su casa de madera tiene dos pisos y está hecha de nogal oscuro. El edificio se encuentra rodeado por pinos muy altos y da la impresión de que estas frente a un pequeño castillo muy bello. Es aquí donde Sergei y su esposa Natalia Prokuratova, que murió a principios de este año (2020), vivieron durante más de 40 años.


La casa de 
Zhigalkin tiene dos habitaciones, una cocina y una terraza en la planta baja con una entrada independiente. La habitación más grande era donde estaba Natalia y la más pequeña es la Sergei. Las habitaciones tienen el típico mobiliario de la casa que le pertenece a un intelectual: estantes del suelo al techo ocupan toda la pared y están repletos de libros, además de una mesa, una computadora y una otomana.

En la pared encuentras colgando tapices muy hermosos. Fueron pintados por Natalia, ya que ella era una artista. El más hermoso y grande de esos tapices se llama La Salamandra donde se condensan de forma tumultuosa el elemento fuego con el resplandor de un rayo y en medio una salamandra. Todos los invitados a la casa de Zhigalkin se sientan en la sala de espera rodeados por estos tapices.

El mismo lugar donde se encuentra la casa es bastante inusual. Sergei, mientras estamos en el patio, me cuenta unas historias que tienen un profundo significado místico:

Sergei Zhigalkin:  A finales de la década de 1970, Natalia y yo empezamos nuestro romance, por lo que dejamos atrás las habitaciones de los apartamentos comunales de San Petersburgo para venir a vivir a estas habitaciones dentro de esta casa que tiene su propia cocina. Recuerdo que la primera vez que vinimos fue durante un verano muy caluroso. Ese día el sol brillaba muy fuerte y después empezó una fuerte lluvia. Natalia no dudó ni por un instante cuando descubrimos este lugar, ni siquiera entramos a la casa o miramos entre los pinos y abetos de este denso follaje que crujía por todos lados, al decirme: “Muy bien, está claro. Este es el lugar indicado y viviremos aquí”. Esa rápida decisión se explica por el hecho de que sintió, de forma sugestiva, el poder que emanaba de este lugar. Este poder es único y posee una energía muy especial. No se trata de una energía humana, sino de una energía que expide este mismo lugar. Cuando llegas aquí sientes que todo de repente se calma, es algo que no acontece en otras partes…

Además, aquí suceden cosas extraordinarias. Por ejemplo, han caído tres rayos sobre nuestro hogar. Uno de esos rayos lo vi desde mi ventana. El rayo impactó directamente sobre el suelo a unos diez metros de donde yo estaba. El computador y el televisor se quemaron, a pesar de encontrarse desconectados. Eso era de esperarse, pues era un pilar de fuego eléctrico inmenso (Sergei hace un gesto con las manos para demostrar el tamaño del pilar de aproximadamente medio metro).

La segunda vez que cayó un rayo no estábamos aquí. ¿Ves ese pino quemado de allí? El rayo lo partió justamente por la mitar, desde la punta hasta la base.

Miro en la dirección que me indica Sergei y veo unos pinos bastante altos, de unos seis o siete pisos de altura.

Sergei Zhigalkin: Y el tercer rayo golpeó el suelo, este último fue muchos más pequeño que los anteriores. Sin embargo, el trueno que le siguió fue espantoso. Nuestros amigos físicos asumieron que debajo de la casa existen depósitos de hierro o de algún otro metal; hicieron pruebas buscando minerales en la tierra, pero no encontraron nada. De hecho, cavamos un hoyo muy profundo y lo único que encontramos fue arcilla y arena. Otros nos aconsejaron quitar el tapiz de La Salamandra diciendo que era la causa mística de tales fenómenos. La verdad, es que no sé qué pensar… si el tapiz es la razón detrás de todo esto, prefiero dejarlo donde esta…

En verdad existe algo inusual acá. Todos los que vienen me dicen que este lugar es especial, sienten mucha calma en él… Incluso Evgeny, que pronunciaba muy pocos elogios, la primera vez que vino aquí me dijo de forma condescendientemente que, aunque todos nosotros éramos personas bastante salvajes, de alguna manera habíamos encontrado este espacio y que tanto nosotros como este lugar somos compatibles, todo es magnífico aquí…

Sergei es una persona tranquila y poco emotiva. Incluso se puede decir que tiene un temperamento flemático. Me da de comer unas empanadillas de fresas. Luego comenta que todas las mañanas en el verano y el otoño lo primero que hace es subirse a su automóvil y conducir unos 25 kilómetros hasta llegar a un lago de agua transparente que queda en medio del bosque. Él nada allí durante un rato y después conduce otro par de kilómetros para desayunar en un café que queda a la orilla de otro lago. Luego vuelve a trabajar en sus libros, ya que ese es su negocio… ¡Excelente!

Nos sentamos en una mesa en la habitación de Natalia y empezamos a beber té. Y le hago un par de preguntas de cuando Golovin, Dzhemal y Dugin eran jóvenes.

Alexander Chalenko: Sergei, después de hablar con uno de los representantes contemporáneos más conocidos del Círculo Yuzhinsky, Igor Dudinsky, le conté que iba entrevistarte y le pedí su consejo para saber de qué hablar contigo.

Igor me dijó: pregúntale acerca de qué pasó con el Círculo Yuzhinsky después de que se fue Yuri Mamleev de la URSS, ya que este volvió a renacer en la casa de Zhigalkin y de Natalia Prokuratova que está ubicada en la región de Klyazma, Moscú.

Después de analizar lo que me dijo, comprendí que el Círculo Yuzhinsky tienen dos períodos. El primer período de Yuzhinsky transcurre cuando todos ustedes se reunían en la Avenida Yuzhinsky donde vivía Mamleev. Cuando Mamleev se fue a Occidente y el filósofo Evgeny Golovin se volvió el líder, comienza la segunda etapa del Círculo Yuzhinsky.


Si comprendo correctamente todo esto, quiere decir que el Círculo Yuzhinsky revivió bajo la sombre de Golovin en esta casa en Klyazma.

Sergey Zhigalkin: En parte eso es verdad, aunque no completamente. Falta agregarle ciertos detalles.

Decir que el Círculo Yuzhinsky estaba en un sitio y luego se fue a otro, es una verdad a medias. Además, creer que existía un líder dentro del Círculo Yuzhinsky es una idea bastante equivocada. El “verdadero” Yuzhinsky era un círculo donde las personas que se reunían en él no siempre tenían ideas compatibles: cada uno era un líder a su manera… con eso quiero decir que cada miembro tenía su propia filosofía, que era única, o, como la llamábamos en ese entonces, su propio “mito personal”. Dentro del Círculo Yuzhinsky estallaron polémicas profundas e increíblemente intensas entre todos los que lo componían. A pesar de que estábamos de acuerdo en muchas ideas, no existía un consenso genérico.

Por lo tanto, en Yuzhinsky encontrabas a individuos brillantes y muy destacados que estaban unidos por una especie de comprensión profunda tanto de la ontología como de la metafísica; personas que entienden que la humanidad está atrapada dentro de una situación trágica de la que quiere desesperadamente escapar… o que precisamente comprende que no existe ninguna salida. El círculo nació de esa idea a la que se sumó a una enorme erudición y un diagnóstico preciso de la crisis profunda que enfrentamos. Todo esto unió a quienes componían el círculo, pero no creo que se pueda hablar de una ideología única. Por ejemplo, Geidar Dzhemal tenía sus propias ideas y Evgeny Golovin pensaba de forma muy distinta, por lo que resulta imposible hablar de una filosofía única dentro de Yuzhinsky.

Tampoco creo que Golovin, una vez que se fue Mamleev, se convirtió en el líder del círculo. Porque, como he dicho anteriormente, los miembros de Yuzhinsky eran muy libres e independientes debido a que cada uno tenía su propia doctrina secreta. Sin duda existía una especie de influencia mutua que podía variar entre cada uno de los miembros, pero no podemos decir que Golovin siguió al pie de la letra las ideas de Mamleev, o, viceversa, decir que las ideas de Mamleev eran las de Golovin. Además, es imposible afirmar que Valentin Provotorov inspiró todas las ideas de Yuri Mamleev y viceversa: es un error creer que Mamleev inspiró todas las ideas de Provotorov.

Pero si es posible decir que ciertas figuras fueron más “populares” en un momento que en otro. Mamleev sin duda fue el personaje más conocido de Yuzhinsky en un primer momento, él era mucho más conocido que Golovin; después de que Mamleev se fue, Golovin empezó a hacerse famoso dentro de la clandestinidad metafísica moscovita. Sin embargo, no puedo confirmar estos hechos, porque de hecho nunca conocí el primer Círculo Yuzhinsky y solo posteriormente me reuní con sus representantes más conocidos. Esa pregunta la puede responder Igor Dudinsky o Sergei Grazhdankin, quienes sí estuvieron allí y recuerdan muchas de esas cosas…

Antes de que Yuri Vitalievich (Mamleev) se fuera, la Avenida Yuzhinsky había dejado de ser el lugar donde todos ellos se reunían. Los miembros del círculo, junto con los nuevos miembros, se empezaron a reunir en otros lugares, como apartamentos o talleres de artistas. Ellos venían a visitarnos a Natasha y a mí en Klyazma, ya que aquí sucedieron muchas cosas… Geidar Dzhemal, Evgeny Golovin, Vladimir Stepanov, Igor Dudinsky, Alexander Dugin, Sergei Grazhdankin y Yuri Mamleev (después de que regresó) pasaron por aquí, junto con muchos otros personajes…

Venían por la noche y se quedaban durante varios días, incluso semanas… Creo que a eso se refiere Igor Dudinsky cuando dice que todos ellos dejaron atrás la Avenida Yuzhinsky y vinieron a Klyazma. Se puede decir que eso es parcialmente cierto, pero existían otros lugares tanto en Moscú como en San Petersburgo, donde los miembros del círculo se reunían…

Alexander Chalenko: Me gustaría aclarar si te uniste al círculo y el por qué lo hiciste.

Sergei Zhigalkin: Eso sucedió más o menos en 1977 o 1978. La clandestinidad no se reducía a Yuzhinsky. Era un movimiento muy grande que tenía muchos seguidores, era una especie de meta-cultura: en ella participaban decenas (tal vez cientos) de miles de personas esparcidas por todas las ciudades y distritos de la URSS… Por supuesto, muchos de los que hacían parte de ese movimiento no sabían absolutamente nada de la clandestinidad metafísica que practicaba Yuzhinsky. De vez en cuando alguien se enteraba de esas cosas por medio de rumores que se difundían a una velocidad sorprendente, pero la mayoría de las personas no sabían nada.

Alexander Chalenko: Disculpe la interrupción. ¿Cómo surgió esta clandestinidad metafísica en la URSS post-estaliniana?

Sergei Zhigalkin: Creo que esta clandestinidad metafísica fue producto de un fenómeno único. Se puede decir que ciertas circunstancias externas permitieron que surgiera. Solo hay que pensarlo del siguiente modo: primero tienes un régimen inflexible, donde todo estaba prohibido (la filosofía, la literatura, el arte, etc.) y donde solo puedes leer a Karl Marx o a Lenin… mientras se reclama la obediencia ciega a una dictadura y una ideología comunista impuesta a la fuerza. Quien no estuviera de acuerdo con ello tenía que enfrentar a los agentes de seguridad, la prisión, los campos de trabajo forzado…

No obstante, personas que no toleran vivir de ese modo, como los filósofos y los poetas, los artistas y los músicos, siguen naciendo bajo tales circunstancias. Y esta clase de realidad es simplemente intolerable para ellos. En semejantes condiciones policiales lo único que te queda es encerrarte dentro de ti, escribir libros en la sala o no escribir absolutamente nada, como le sucedió a muchos, pero esa no es una opción…

Para la gente creativa, inquieta, que tiene un pensamiento controvertido que quiere dar a conocer, que quiere expresar sus opiniones, sus ideas y que quiere que su forma de vida particular sea reconocida e incluso influencie el destino de muchos o de toda la sociedad, siguen existiendo a pesar de la censura. Estas personas necesitan de otras para darse a conocer: un artista necesita que vean sus cuadros, un músico necesita que escuchen su música, un escritor necesita que lo lean… Para que eso suceda es necesario que exista un cierto entorno y, en el momento en que el gobierno bolchevique comenzó a flaquear, a debilitarse, ese entorno surgió de forma espontánea.

Aunque la palabra “clandestino” es usada para describir tal situación, yo diría que no es del todo acertada. Creo que sería mejor hablar de “meta-cultura”. De una “meta-cultura” y no de una “subcultura”, ya que la cultura clandestina era mucho más interesante que la suma total de la cultura soviética con todas sus instituciones humanistas.

La cultura clandestina no puede reducirse a un movimiento de oposición como muchos piensan hoy. Esta meta-cultura era una especie de ecúmene donde convivían personas muy distintas entre sí. Había filósofos, metafísicos, esoteristas, ocultistas, poetas, artistas, músicos, escritores, científicos y disidentes. La cultura clandestina tenía también sus propias conferencias y charlas, su propia música, sus propias publicaciones (samizdat) (2) y sus propias galerías de arte (exposiciones en apartamentos). Todo esto existía debajo de las inauditas y rígidas estructuras soviéticas, eso es lo que nosotros llamamos la “clandestinidad” …

La clandestinidad no era una comunidad formada por personas excéntricas que se habían apartado de la sociedad, mudándose a lugares lejanos fuera de las grandes ciudades o en medio de cuevas oscuras. Más bien podemos decir que ella impregnaba la sociedad, era una especie de dimensión paralela que existía literalmente en todas partes, pero era invisible para los extranjeros. Es verdad que algunos renunciaron a sus carreras o trabajos, incluso a sus conexiones sociales y después consiguieron un trabajo como conserjes o vigilantes con tal de tener tiempo libre para dedicarse a la poesía, la música, la pintura, la filosofía… Otros ejercían su libertad, pero continuaban trabajando en puestos oficiales…

Pertenecer a la clandestinidad no se trataba de que alguien encajara o no en la sociedad, o si se trabajaba en un determinado lugar y ganabas mucho dinero o no. Lo único que caracterizaba a todos sus miembros era que se sentían lejanos a la propaganda que la sociedad había abrazado. Esa era la clave. En otras palabras, el centro de gravedad alrededor del cual giraba la vida interior de esta clandestinidad perteneciente a un subsuelo que estaba muy lejos de toda la sociedad, en un lugar muy lejano y fuera de ella…

Fueron estas personas las que se unieron de forma espontánea y crearon la clandestinidad y la meta-cultura…

Por supuesto, a las autoridades bolcheviques no les gustó que tal cosa sucediera, pero les resultada muy, pero muy difícil destruir la cultura clandestina debido a que este movimiento no tenía un centro reconocible, como tampoco contaba con un comité organizador, una sola ideología o siguiera una única dirección. Las autoridades intentaron vigilar y tomar medidas contra la clandestinidad: sin duda encarcelaron a algunos mientras que a otros los lanzaron al manicomio, pero tales acciones fueron improductivas y los chekistas no podían enviar a prisión a todo el mundo.

La persecución contra la clandestinidad fue dirigida ante todo contra quienes hacían reclamos políticos y luchaban contra el sistema soviético, como sucedía con los disidentes que veían a Occidente como su modelo ideal o se sentían representados por una persona particular y esperaban que sus suplicas fueran atendidas al otro lado del muro. Filósofos, metafísicos, artistas que practicaban el arte por el arte, místicos, poetas, escritores, esoteristas y demás representantes de la clandestinidad, no creían que valiera la pena pelear contra el socialismo y consideraban tal cosa como un pasatiempo para los tontos y los lunáticos que esperaban sobresalir…

Yo me familiarice con muchos de los representantes de esta meta-cultura en la década de 1970, mucho antes de conocer a los miembros del Círculo Yuzinsky. No obstante, como se hizo evidente después, la clandestinidad metafísica moscovita fue la más profunda, verdadera e interesante de todas: era radicalmente distinta, impensable e increíble…

Alexander Chalenko: ¿Qué hacías en ese entonces?

Sergei Zhigalkin: Me había graduado del instituto e inmediatamente empecé a trabajar en un lugar de investigación, pero era algo externo, con lo que no tenía una relación profunda… Existen personas que se despiertan temprano, algunos se despiertan desde la infancia, otros mucho más tarde y, finalmente, la inmensa mayoría jamás se despierta. Nietzsche, por ejemplo, llevaba un diario desde los 11 años y era un pensador profundo en sus cuadernos de juventud. Dzhemal y Golovin atravesaron por lo mismo… Yo me desperté mucho más tarde, a la edad 23 o 24 años. Con eso me refiero que de repente me di cuenta de que yo mismo era responsable de mi vida y que tenía que actuar, buscar, pensar; debía realizar estas acciones para poder ser alguien. Por lo que ahora me era imposible volver a la normalidad… Por supuesto, existen otros momentos en que uno se ve obligado a hacerse cargo de su vida, como cuando mueren tus padres, parientes, amigos cercanos o enfrentas una amenaza repentina, dificultades en tus relaciones románticas, sin hablar de giros bruscos que da el destino. Pero mi despertar vino mucho después de eso. Mi despertar no aconteció debido a que conocí a personas extraordinarias que tenían una increíble sugestión, energía, fuerza, o que eran filósofos, poetas, esoteristas, místicos u ocultistas. Yo vivía solo y pasaba todo mi tiempo con amigos o conocidos que, aunque eran buenas personas, jamás se sintieron atraídos por la fuerza que emanaba de ese horizonte lejano. Quizás algunos conocieron la clandestinidad de forma parcial… Aunque esta suposición puede estar equivocada, ya que uno de ellos se convirtió n sacerdote, otro en un monje, otro en un pintor de iconos o un escritor… De todos modos, y debido a razones externas, las impresiones que más me marcaron fueron las que dejaron en mi alma ciertos libros particulares…

Alexander Chalenko: ¿Qué clase de libros?

Sergei Zhigalkin: Por ejemplo, Nietzsche, al que leí en una edición prerrevolucionaria bastante desgastada y que encontré de forma accidental.  Me la entregaron en un momento inoportuno y bajo un inmenso secreto. Era posible comprar los libros de Nietzsche en las librerías de segunda mano, pero también era posible que alguien los hubiera puesto allí. El libro era Así habló Zaratustra y le faltaba la cuarta parte, además de que estaba muy mal traducido.

Lo que sabía de Nietzsche en ese entonces provenía de las clases de la escuela o de las opiniones de los filósofos y periodistas soviéticos. Por lo que creía que Nietzsche era un filósofo muy especial y era por completo irreconocible con la realidad soviética. Me interesaba muchísimo saber qué hacía tan especial a este filósofo. Cuando lo leí por primera vez quedé sorprendido y decepcionado al mismo tiempo. El texto no cumplió con mis expectativas, era algo completamente diferente a lo que conocía, incluso consideraba que no era un texto filosófico: desprendía un sentido desconocido para el que no estaba preparado. No era un texto filosófico, sino poético…

Por otra parte, no encontré nada que fuera irreconciliable con la realidad soviética en ese libro. La verdad, no encontré nada… Pero, de todos modos, continúe leyendo sin parar este libro por las tardes; le dedique mucho tiempo; semanas, incluso podría decir que meses… Y, de repente, en un instante de inspiración, comprendí todo y entendí lo que quería decir… Fue así que se me reveló Nietzsche…

También me interesaba explorar otras capas de la realidad: las fantasías, la verdad y la forma en que se entrelazan los sueños con nuestra realidad, y, ante todo, estaba interesado en las esferas ocultas de nuestro inconsciente y en las características irracionales de la mente humana, incluida la mía. Durante dos años anoté todos mis sueños en un diario y registraba en la tarde las impresiones que había tenido, los acontecimientos que transcurrían o las reflexiones más importantes que hice. En las mañanas anotaba los sueños que tuve. Normalmente pensamos que no tenemos sueños, pero eso no es cierto: siempre soñamos y cuando nos despertamos olvidamos que soñamos por diversas razones… Pero cuando aprendes a recordar tus sueños, entonces eres capaz de comprender mucho de lo que acontece en ellos, incluso hasta el punto de darte cuenta que tienen una racionalidad inexplicable…

Soy incapaz de leer esos diarios hoy por miedo a lo que encuentre en ellos. Una vez me puse a comprobar unas fechas dentro de uno de los diarios y accidentalmente leí un par de sueños que había tenido. De repente, tuve una extraña sensación y me di cuenta de que todo lo que había soñado en ese entonces sucedió después… El descubrir que el destino nos predetermina de una forma tan mística (lo cual es lo opuesto a la estúpida creencia que tenemos de ser los creadores de nuestro propio destino) nos resulta de verdad aterrador una vez que comprobamos que realmente es así…

Por ese entonces también conocí de forma accidental a los artistas clandestinos del grupo Dvizheniye (3). Me causaron una fuerte impresión: su increíble trabajo, su intensa atmósfera creativa, su forma de vida particular, su enorme cantidad de actividades, simplemente me dejaron atónito. Podría decirse que cambiaron mi mundo… Era como si de repente me encontrara en un mundo completamente distinto, insospechado y ajeno a la aburrida realidad soviética… Era un mundo indudablemente hermoso, pero también riesgoso y peligroso. Los miembros de Dvizheniye rompían con su vida social cotidiana: vivían en talleres, iban de ciudad en ciudad, pero eran muy buenos a la hora de conocer a la gente, siendo capaces de persuadir a cualquiera, incluso a personas que no sabían nada de arte (como los funcionarios), recibían encargos y hacían exposiciones organizadas… No participaban en actividades antisoviéticas, ya que únicamente se dedicaban a su arte. El haber entrado en contacto con ellos fue quizás el acontecimiento más importante de mi vida…

Creo que con esto estoy respondiendo poco a poco la pregunta anterior sobre como los miembros del Círculo Yuzhinsky tenían perspectivas muy diferentes…

Después de eso vinieron las reuniones, los contactos y el conocer a personas extraordinarias… Era la década de los setenta… Fue a través de Vladimir Stepanov… al menos eso creo, que por primera vez entre en contacto con el Círculo Yuzhinsky. Eso fue antes de casarme con Natalia Prokuratova. Ella era miembro del grupo Dvizheniye. En la década de los 70 una parte de ese grupo se fue a Occidente y otra parte se quedó en la URSS. Después de que abandone el grupo no vi a Natasha durante años y perdí todo contacto con ella: nuestros caminos, pensaba en aquel momento, se habían separado para siempre. Pero por pura casualidad nos encontramos años después en la misma empresa en San Petersburgo. Es interesante anotar que, unos meses antes de que nos encontráramos nuevamente, comencé a tener sueños eróticos donde ella era la protagonista. ¿Por qué sucedía algo semejante? Me encontraba totalmente desconcertado, pues no teníamos ninguna conexión: solo nos vimos en los talleres por donde pasaba Dvizheniye, junto con muchas otras personas y nunca fuimos muy cercanos. Por cierto, esos sueños los tengo anotados en esos diarios.

Cuando nos volvimos a encontrar en San Petersburgo comenzamos a vivir un romance encantador que duró 45 años… Después de todo, ella se convirtió en mi esposa. Pero no era únicamente mi esposa, ella era una persona que tenía sus propias posiciones e hitos, podría decir que era, ante todo, una camarada, una amiga, una compañera de armas, una figura independiente… Sin ella, no habría hecho nada de lo que hice: no hubiera entendido muchas cosas y sin duda no habría escrito libros… Natasha conocía a mucha gente en la clandestinidad. Nuestros amigos se conocían… Quizás el primer miembro de Yuzhinsky que conocimos, después de Stepanov, fue Geidar Dzhemal. En ese entonces él era muy joven. Fue a finales de la década de los setenta. Todavía no había escrito Orientación-Norte…

Alexander Chalenko: ¿Recuerdas el día que lo conociste? ¿Cómo era en ese entonces?

Sergei Zhigalkin: Un día Sergei Rokambol (un artista conceptual, esoterista y místico, que además hizo parte del grupo Dvizheniye, aunque no por mucho tiempo, ya que era muy joven) nos llamó para hacer una excursión durante unos días a las montañas de Tian Shan (4). El padre de su esposa Marina había accedido a ser nuestro guía en la excusión: él era una persona bastante interesante que en ese entonces vivía en Alma Ata (5). Así que partimos juntos hacia allí. Fue una caminata muy calmada: atravesamos dos pasos que podían cruzarse sin equipo para escalar, las montañas tenían una altura de aproximadamente 4.000 m. No obstante, para los novatos sin duda era una hazaña difícil. Éramos un total de 15 personas. También conocimos allí a Natasha Katya Podoltseva de San Petersburgo, que era amiga de Geidar y que había ido con él.

No sabíamos quién era él en ese entonces. Simplemente lo fuimos conociendo mientras conversábamos. Geidar hablaba mucho: al principio sentía que decía cosas extrañas o completamente delirantes. Pero mientras más conversamos con él, nos dimos cuenta de que detrás de lo que decía existía una doctrina muy estructurada, coherente, profunda e integra, aunque todo lo que dijera era oscuro e incomprensible.

Nos hicimos amigos y empezamos a frecuentarnos a menudo. Geidar venía a Klyazma, hablaba durante mucho tiempo, incluso por la noche y durante varios días seguidos. Desde ese momento, comenzaron a venir cada vez más y más personas a Klyazma: artistas y poetas, esoteristas y ocultistas, metafísicos y filósofos. Entonces comenzaron a llegar los miembros de Yuzhinsky.

Las discusiones con Geidar era extremadamente interesantes e increíblemente útiles: me ayudó a repensar, defender y profundizar mis propias ideas que en ese momento no eran sino intuiciones. Geidar poseía un increíble poder destructivo el cual era muy difícil de contener, pero debido a eso mis ideas se desarrollaron y profundizaron mucho. Estoy muy contento de que el destino me permitiera conocerlo. Nuestras discusiones y nuestra amistad continuaron hasta su muerte… La vida de Geidar se divide en dos períodos: el primero tiene que ver con la clandestinidad en Yuzhinsky y el segundo fue cuando se hizo musulmán. También conversamos y discutimos mucho en este segundo período de su vida, pero con menos frecuencia.

Alexander Chalenko: ¿Era un musulmán practicante en ese entonces?

Sergei Zhigalkin: No, todavía no lo era cuando lo conocí.

Alexander Chalenko: ¿Por qué abrazó el Islam?

Sergei Zhigalkin: Geidar era un filósofo muy profundo y complejo. Su mente, al igual que sus posiciones, siempre se encontraba en constante movimiento por lo que es imposible descubrir su anábasis (camino) espiritual. Quiero decir, es muy difícil entender el cómo, el por qué y el cuándo abrazó el Islam. Lo único que puedo hacer es conjeturar desde el exterior el por qué, es decir, dar a conocer mis observaciones a partir de lo cambios que sufrió Geidar.

Su respeto e interés por la tradición musulmana, aunque no fuera muy acentuado al principio, era muy fácil de notar desde la primera vez que hablamos. Pero creo que él comenzó a interesarse cada vez más en el Islam después de que, entre otras cosas, empezáramos a hacer expediciones dentro de las cadenas montañosas, especialmente en el Pamir (6). Organizamos, durante quince años seguidos, esas expediciones. Normalmente eran expediciones pequeñas de cuatro o cinco personas, pero en muchas ocasiones solo íbamos nosotros tres: yo, Natasha y Geidar. Escalábamos muy alto, hasta el punto de que nos encontramos en situaciones difíciles, muy arriesgadas y peligrosas en algunas ocasiones. No seguíamos las rutas conocidas por lo turistas en esas montañas y en vez de eso transitábamos por senderos que nadie usaba.

En muchas ocasiones terminábamos llegando a pueblos olvidados y perdidos en medio de las montañas. Eran lugares poco poblados donde se podía comprar cerillas, sal y otros insumos importantes. La gente de esos lugares montaba en burros y camellos solo en ciertas ocasiones; únicamente lo hacían en verano, porque en otras estaciones las rutas estaban cubiertas por la nieve y era imposible que las caravanas pasaran por ellas.

En estos lugares reinaba el espíritu de la Edad Media, ya que estaban por completo al margen de la civilización. Era como si el tiempo se hubiera congelado: practicaban una agricultura de subsistencia, pero, sobre todas las cosas, tenían la fe: el Islam. La fe era absoluta y clara; en realidad, ni siquiera era fe: todo lo que decía el Profeta era verdad para sus habitantes. Imaginar algo semejante en la actualidad, incluso aunque contemos con mucha fantasía, es casi imposible de hacer. Por lo tanto, una vez que llegas a ese lugar experimentas un choque bastante profundo… Es un mundo completamente diferente… Incluso te arrepientes de que en toda Rusia ya no quede ni una pisca de esa fe, excepto entre ciertas personas que encuentras por ahí… pero esa poderosa fe y fuerte tradición también existieron en Rusia durante mucho tiempo… Y nos lamentamos de que esa época hubiera pasado y desaparecido…

Alexander Chalenko: ¿Eso fue en Tayikistán?

Sergei Zhigalkin: Sí. La vida dentro de esos pueblos estaba ritualizada hasta en el más mínimo detalle: lo divino y lo terrenal estaban unidos. Existía mucho orden, tranquilidad, belleza y pureza. Si alguien quiere comprender el Islam, entonces creo que debe ir a esos pueblos. La vida de esas personas, incluso de las más iletradas, estaba por completo entrelazada con sus tradiciones espirituales y estaba tan arraigada que producía en nosotros una impresión indeleble, ya que veníamos de un lugar donde se sostenían conceptos y creencias muy diferentes… ¿Qué se puede decir? Geidar llevaba el Islam en la sangre desde que nació…

Natasha, yo y nuestros otros amigos, cuando caminábamos por las montañas, nos sorprendía todo lo que había a nuestro alrededor: los lugares inexplorados, el fuerte viento de las alturas… Se trataba de pensamientos, percepciones y estados a los que solamente puedes acceder cuando llegas a cima de las montañas. Esos pensamientos son imposibles de experimentar en las llanuras de abajo. Entonces fue cuando el Islam se convirtió en el centro de la vida de Geidar.

Una vez que descendíamos de las alturas, todos nosotros íbamos al aeropuerto para irnos de Asia Central. Geidar, por el contrario, se quedaba en Dusambé (7) y continuaba viajando por las ciudades, los pueblos y otros lugares… se quedaba mucho tiempo en Tayikistán, incluso meses. Conoció ese país, aprendió farsi y entró en contacto con líderes musulmanes. Finalmente, él terminó por sumergirse en el Islam.

Alexander Chalenko: Valdimir Wiedeman (8), un escritor, místico y yogui ruso que nació en Tallin (capital de Estonia) y que ahora vive en Londres, escribió un libro donde dice que él y Dzhemal vendían ediciones fotocopiadas del Corán en Tayikistán a un precio de entre 100 o 300 rublos soviéticos. Se trataba de una edición prerrevolucionaria del Corán traducida al ruso. ¿Recuerda algo sobre esto?

Sergei Zhigalkin: Por supuesto que recuerdo ese incidente. Él y yo editamos varios samizdat del Corán juntos. No se trataba únicamente de fotocopias, eran libros bellamente encuadernados. Pero no era una traducción rusa del Corán, sino una traducción del Corán del árabe al farsi. No recuerdo bien si era una traducción bilingüe del Corán en farsi-ruso o en árabe-farsi… No participé en la venta de esos libros y no recibí dinero de esas ventas. Geidar vendía esos libros, pero sus ganancias eran nimias… Sin embargo, obtenía suficiente dinero como para continuar viajando por Tayikistán, ya que nadie tenía dinero en esa época. Pero no hicimos esas copias con el fin de enriquecernos, simplemente queríamos dar a conocer un libro sagrado que considerábamos muy importante.

Recuerdo que sucedió un incidente bastante divertido que llamamos “la esencia de la sabiduría oriental”. En cierta ocasión Geidar fue detenido por un policía en Tayikistán y cuando este vio que tenía un libro grueso que salía de su mochila le exigió que se lo mostrara. Geidar lo sacó. ¡Era el Corán! … Entonces el policía empezó a mover inquietamente el libro entre sus manos como si fuera la prueba de un crimen o por el gran valor que tenía ese libro, y le dijo en un tono muy serio a Geidar: “Como representante de la ley debería detenerlo y llevarlo a la comisaría debido a que está rompiendo la ley por estar distribuyendo propaganda religiosa. Sin duda lo enviarán a prisión. Pero como musulmán debo ayudarlo y darle las gracias por hacer esto. Por lo tanto – hizo una pausa de un segundo con tal de que el criminal pudiera concentrarse y escuchar la sentencia que le iban a dar – yo me quedará con el Corán y tú puedes marcharte”. Esa edición del Corán costaba muchísimo…

Aún así pienso que, aunque Geidar no hubiera ido a Tayikistán, igualmente hubiera abrazado el Islam…

Alexander Chalenko: ¿A qué rama del Islam pertenecía Dzhemal?

Sergei Zhigalkin: No soy un experto en el Islam, por lo que soy incapaz de dar un veredicto y distinguir entre las muchas escuelas y ramas que posee esa tradición. Lo único de lo que puedo hablar es que Geidar conoció a muchos prominentes representantes de las diferentes tendencias y pueblos musulmanes del Cáucaso, Asia Central, Irán, Sudán y demás. Pero Geidar tenía su propia doctrina secreta que desarrolló desde su juventud y que jamás abandonó. Siempre fue fiel a ella. Por esa razón es imposible decir que era nada más que un musulmán ortodoxo: antes que nada, era un filósofo, un metafísico y un teólogo que interpretaba el Islam o lo entendía según las ideas que había desarrollado.

Por supuesto, muchos musulmanes lo veían con recelo, pues los que se consideraban ortodoxos les desagrada esa clase de pensamiento libre y profundo. Existían muchas otras razones…

Podemos decir que el Islam de Geidar no es completamente tradicional. Fue por eso que, como maestro del discurso, defensor de la fe y pensador persuasivo, muchas personas de diferentes confesiones islámicas aceptaron conocerlo y se reunieron con él, aunque se alejaran después debido a sus ideas… especialmente porque nunca abandonó estas ideas… y por esa razón siempre estuvo muy solo…

Alexander Chalenko: ¿Cómo entraste en Yuzhinsky?

Sergei Zhigalkin: Oí de Yuzhinsky y de la forma de vida que llevaban gracias a las historias que me contaron Stepanov y Dzhemal sobre él. Me hablaban mucho de la clandestinidad intelectual moscovita. Por supuesto, existían un innumerable número de historias y aventuras de Golovin que eran repetidas en muchos círculos. Después conocimos a Golovin. Aunque antes de eso fuimos al apartamento de Igor Dudinsky. En esa ocasión se reunieron una enorme cantidad de personas en el apartamento de Igor, la mayoría de ellos eran artistas clandestinos. No obstante, no recuerdo con claridad que paso. Mamleev ya se había ido…

Alexander Chalenko: ¿Cómo fue que conociste a Golovin y qué impresión tuviste de él?

Sergei Zhigalkin: La primera impresión que tuve de él fue bastante normal, solamente sentía curiosidad por conocerlo y eso fue todo. Creo que simplemente no se percató de mi presencia… pero quien sabe…

Luego nos reunimos con Golovin en el apartamento del artista moscovita Kolya Novikov, que después se convirtió en un iconógrafo y autor de libros sobre santos rusos… Fui allí con Natasha y nuestro amigo más cercano Vasily Maximov, que fue el maestro del joven Viktor Pelevin (y más tarde su amigo de toda la vida, además de ser el primer traductor de los libros de Castaneda), que posteriormente se hizo monje de la escuela zen coreana conocida como Kwan Um (9). En esa ocasión estaban Katya Podoltseva, que venía de San Petersburgo, y Vladimir Stepanov, junto con otras cinco o diez personas. Geidar no estaba.

Un poco más tarde apareció Golovin o, más bien, lo trajeron. La noche llegó a su apogeo, pero no todos estábamos borrachos. Golovin podía caminar sin ayuda, pero fingía que no podía caminar, por lo que se recostaba sobre los miembros de su sequito para que lo llevaran a todas partes. Se sentó frente a mí. Evgeny recostó la cabeza en el mueble, quizás se durmió, pero nunca se cayó de la silla. Hizo eso un par de veces esa noche y, de repente, levantó la cabeza, entonces lanzó una mirada furiosa que perforó todo el lugar a la velocidad del rayo para ver quien lo acompañaba. Parecía como si se hubiera despertado en el infierno y volvió a recostarse después de beber un poco de Vodka. Recuerdo que tenía un enorme moratón que era del tamaño de una pelota de ping-pong justo en el medio de su frente.

Golovin no dijo nada o casi nada en ese momento, pero yo continúe mirando a esta leyenda que estaba sentada frente a mí. Incluso en semejante estado era alguien fuera de la común…

Alexander Chalenko: ¿Qué contaban sobre él? ¿Qué fue lo que más te impresionó?

Sergei Zhigalkin: Contaban historias extraordinarias sobre su vida. Siempre hablaban de sus aventuras en todas partes, no importa a donde fuéramos… Geidar también citaba, durante nuestras conversaciones, muchos de los poemas, frases y dichos de Golovin. Eran frases breves, pero muy concisas y que tenían un gran valor poético y, aunque no las entendieras, producían una gran impresión…

Alexander Chalenko: ¿Siempre estaba borracho?

Sergei Zhigalkin: No siempre. Desaparecía muy a menudo y se iba sin decir a donde se dirigía. Se ponía a trabajar solo en su casa, en una empresa o en una biblioteca, nunca se sabía dónde se encontraba… tampoco bebía todo el tiempo…

Si él hubiera estado borracho todo el tiempo, entonces nunca hubiera obtenido tan colosal e increíble erudición.

Una vez que comenzó la Perestroika, la clandestinidad dejó de existir… Y Golovin fue por completo diferente: publicaba libros, daba conferencias… En ese entonces me reuní varias veces con él y hablamos sobre sus publicaciones… Publicamos bajo su patrocinio el almanaque Splendor Solis y después la colección de libros de ficción oscura Garfang que el mismo planeó y en donde publicó muchos de sus trabajos… Hace poco estuve calculando la totalidad de publicaciones que hizo y descubrí que eran un total de 30 libros. También fueron grabadas y reproducidas sus interpretaciones y canciones… Decir que Evegeny no bebió alcohol durante ese entonces, sin dura sería una exageración. En esa época bebía poco y cuando se encontraba trabajando en un texto o publicando un libro casi nunca tocaba una botella…

Alexander Chalenko: ¿Por qué apodaron a Golovin “el Almirante”?

Sergei Zhigalkin: Nunca lo supe, fue un apodo que le pusieron en Yuzhinsky… y todos lo repetían. Sus reflexiones giraban alrededor del elemento agua. Por el elemento agua debemos entender todo lo que es móvil, cambiante y que nunca se encuentra fijo: fantasías, sueños, momentos de alucinación y realidades oníricas… El concebía este elemento como algo distinto a este mundo, no era como el elemento tierra, que era sólido, fijo, determinado, sino que era fluido, impredecible y que todo el tiempo experimentaba transformaciones y metamorfosis. Evgeny atravesada estos remolinos, huracanes y tormentas que se producían en un océano que jamás se quedaba quieto y que él era el único que sabía cómo navegarlo. Era un almirante que dominaba muy bien ese arte… Asociamos esta capacidad de alejarnos de la tierra con los veleros, con el viento y con los viajes lejanos hacia un horizonte infinito… Quizás por eso lo apodaron el “Almirante”. Pocos fueron los que comprendieron de que se trataba este viaje y solamente los que iban a bordo del mismo barco que él comprendieron que era lo que hacía… Pero es posible que exista una explicación mucho más simple para ese apodo…

Alexander Chalenko: ¿Cuántos idiomas sabia Golovin?

Sergei Zhigalkin: No lo sé… alemán, francés, español, italiano, inglés, junto con las versiones medievales de todas esas lenguas. También sabia griego, hebreo y latín… Quizás conocía otros idiomas…

Alexander Chalenko: ¿Los hablaba claramente?

Sergei Zhigalkin: ¿Con quién iba a hablarlas? Los leía sin problemas y citaba frases o pasajes enteros… Intercambiaba máximas breves o extensas con quienes conocían esos idiomas… Pero eran conversaciones informales… Si quieres aprender a hablar una lengua extranjera, es necesario practicar mucho con tal de que estas frases y palabras no solo se queden pegadas en la cabeza, sino también en el lenguaje físico… cuando caminamos no nos esforzamos mucho en controlar nuestros pasos o hacer una contracción muscular. Pasa lo mismo cuando hablamos con un nativo en su idioma y no tenemos que pensar en elegir las palabras o construir las frases que pronunciamos, más o menos como lo hacemos con nuestra lengua materna… Golovin era una persona muy talentosa y quizás era capaz de hacer esas cosas, aunque no podría afirmarlo…

Alexander Chalenko: Hasta donde sé, fue Golovin quien los introdujo a todos ustedes en el tradicionalismo de René Guénon y Julius Evola.

Sergei Zhigalkin: Sí. No me cabe la menor duda de que fue el primero en Rusia en descubrir a René Guénon. Tropezó con él por accidente por así decirlo. Golovin decía que le atrajo de Guénon su agresividad y su ataque en contra el mundo moderno en todos los ámbitos: en lo político y lo geopolítico, en la ciencia y la medicina, en la religión y la filosofía, en la psicología y la metafísica…

Alexander Chalenko: ¿Por qué el tradicionalismo impresionó tanto a Golovin?

Sergei Zhigalkin: Porque es la realidad natural de las cosas. Solo hay que ver cómo era la Antigüedad. Por ejemplo, los griegos respetaban y creían que todo pueblo debe adorar a su Dios o a sus dioses… Y eso es esencialmente el tradicionalismo… o al menos es la primera forma en que nos acercamos a él…

Por otra parte, puedo decir que un pueblo que no respete a su Dios o a sus dioses no merece ninguna clase de respeto…

Alexander Chalenko: ¿Qué sabias de Mamleev cuando los conociste?

Sergei Zhigalkin: Ellos me contaron sobre las aventuras y discursos de Mamleev. Lo que conocí de él fue sobre todo la imagen que proyectaba y los libros que escribió.


Alexander Chalenko: Eso significa que leíste la famosa novela de Mamleev, Shatuny (10).

Sergei Zhigalkin: Leí muchas de las historias que escribió a máquina y también Shatuny. De hecho, publicamos una edición de samizdat de esa novela en 1982. Es una edición única, pues esta basada en el texto original que escribió en 1960 (me muestra una copia del libro). En las ediciones tipográficas posteriores el texto fue editado y modificado… Fueron eliminados muchos párrafos, incluso capítulos completos, que hablaban sobre la clandestinidad intelectual moscovita y la “religión del yo”. Esas modificaciones las hizo el mismo Yuri Vitalievich por muchas razones: consideraciones editoriales, cortesía personal o los cambios de opinión que tuvo después de escribir esa novela.

Además, esta edición tiene el prefacio de Igor Dudinsky titulado “Carta a un joven intelectual” y dice: “¡Querido Sasha! …”

También tiene un corto prefacio que Mamleev escribió en ese entonces y que jamás fue publicado nuevamente. “Querido Sasha” es Alexander Dugin, quien todavía era muy joven y apenas estaba entrando en el círculo intelectual donde todos nosotros lo habíamos recibido. Sin embargo, ya se vislumbraba en él al futuro filósofo …

Alexander Chalenko: ¿Cómo hicieron esa publicación?

Sergei Zhigalkin: Pues fue una publicación limpia y bien encuadernada de uno 30 ejemplares como puedes ver. En ese entonces eran bastantes, ya que los libros samizdat circulaban de mano en mano y cada uno lo leía o alguien lo reimprimía por su cuenta, por lo que se distribuían de forma incontrolable.

De hecho, publicamos muchos libros de ese modo. Todos nosotros publicábamos de esa manera, tanto nosotros como personas desconocidas usaban ese sistema… Por ejemplo, mira este libro de Lovecraft que yo traduje y que tiene un epílogo que escribí (me muestra un libro bien publicado con una cubierta dura y de muy alta calidad). Lo publique en 1981 cuando nadie en la URSS sabía que existía. También publicamos el libro de Imperialismo Pagano de Julius Evola traducido por Alexander Dugin. Publicábamos muchos libros en ruso y en idiomas extranjeros, ya fueran traducciones nuestras o prerrevolucionarias. Volvimos a publicar muchos libros prerrevolucionarios que habían sido prohibidos en la URSS.

En 1983 publicamos Orientación-Norte de Geidar Dzhemal. Esta fue la primera edición de un libro de Carlos Castaneda (11) traducida por Vasily Maksimov, además del Libro egipcio de los muertos en inglés y este es el texto gnóstico de Pistis Sophia en alemán (me muestra todos esos libros uno tras otro) … Y así sucesivamente…

Alexander Chalenko: Entiendo que fuiste entrevistado por el periodista británico Charles Clover, quien luego publicó un libro llamado Black Wind, White Snow, que habla, entre otras cosas, del Círculo Yuzhinsky. ¿Hablaste con él aquí, en Klyazma?

Sergei Zhigalkin: Sí, hable con él todo el día: desde muy temprano en la mañana hasta altas horas de la noche. Dudinsky estaba aquí y bebimos mucho whisky y vino… Charles es una buena persona, incluso podría decir que es muy agradable, pero su libro dice demasiadas tonterías, aunque tiene fragmentos que escribió en un tono muy divertido y alegre. Sin embargo, estos fragmentos no tienen nada que ver con la realidad y más bien hacen parte de sus propias fantasías. No estoy seguro del por qué, pero todos los periodistas, escritores, cineastas o científicos que escriben o filman películas sobre personas o movimientos destacados de esa época se encuentran interesados en todo menos en las cosas importantes. Hablan y escriben imparcialmente sobre los problemas personales, las situaciones extravagantes en sus vidas, sus divorcios y disputas, préstamos e influencias, sobre su vida desenfrenada y marginal. Hablan de todo, pero nunca tocan las cosas de fondo que cada una de estas personas o movimientos defendían como por ejemplo los mitologemas que los poseían y que irrumpían con una gran fuerza en el mundo a través de ellos. Sí, es un poder que irrumpe y lo destruye todo…

El libro de Clover no dice nada sobre la poesía de Golovin y él era un poeta brillante, tampoco dice nada sobre la filosofía de Dzhemal y él se caracterizaba por ser un filósofo muy profundo, tampoco dice que los miembros del Círculo Yuzhinsky eran eruditos que hablaba docenas de idiomas (incluso antiguos) o que estudiamos a fondo una gran cantidad de los tratados teológicos, alquímicos, filosóficos. Temas muy complicados que aparentemente Charles no sabe que existen. Acabo de recordar que él habló una vez sobre la filosofía de Geidar y dijo que Orientación-Norte era un libro abiertamente fascista. Es lo mismo que decían los comunistas del período soviético cuando consideraban que tanto Nietzsche como a Heidegger y todos los demás filósofos no marxistas eran fascistas…

Charles describe en su libro a todos los intelectuales de la clandestinidad como si fueran renegados inflexibles y oscurantistas obsesionados con ideas ultra-radicales, animales salvajes, enfermos y completamente enloquecidos por haber sido castrados y aplastados por el régimen comunista hasta el punto que cualquiera se apiada de ellos. Al contrario, uno debe compadecerse de esas “personas decentes” que viven sus vidas dándole la espalda a las realidades divinas e infernales del ser…

Charles incluso insinúa que todo lo que hacíamos era controlado por la KGB y que todas estas cosas fueron creadas y manipuladas por esa agencia. Para él, la KGB lo manejaba todo y la clandestinidad era su proyecto especial. Si eso fuera así, entonces podríamos decir que los chekistas le susurraron a Mijaíl Bulgakov (12) todo lo que debió escribir en su libro El maestro y Margarita, o que ellos son los verdaderos escritores del Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsin, y que también hicieron que Golovin estudiara alquimia y escribiera su poema la Reina de las Nieves, o que ellos eran los que movían el pincel en las manos de Anatoly Zverev (13), o que eran los que componían las canciones de rock. Nuestros escritores, filósofos y poetas famosos no eran más que títeres movidos por la KGB. Un comentario sin duda muy original…

No he leído todo el libro, solo leí unos fragmentos.

Le doy un ejemplo. Cuando Clover preguntó por cómo se hacían los samizdat, le expliqué que estos libros fueron en un primer momento reimprimidos usando máquinas de escribir y papel carbón, de esa forma podías hacer cinco ejemplares de una vez. Luego aparecieron las fotocopiadoras. Las fotocopias tenían mucha mayor calidad, eran más rápidas y mucho mejores que las máquinas de escribir y, además, tenías la posibilidad de reducir el número de páginas mecanografiadas ya que podías utilizar ambos lados de una página; los libros fotocopiados eran fáciles de encuaderna, pero era difícil conseguir el acceso a una fotocopiadora y los servicios de inteligencian vigilaban todo lo que se imprimía. No obstante, los empleados de las organizaciones que tenían fotocopiadoras se arriesgaban a imprimir libros siempre y cuando se les pagara. En las oficinas de la KGB también había fotocopiadoras y resulta que uno de sus empleados estaba dispuesto a imprimir nuestros libros en secreto por dinero. La seguridad era mucho menos fuerte allí, ya que los oficiales de la KGB se dedicaban principalmente a vigilar al pueblo soviético y no a ellos mismos.

Clover distorsiona esto al decir que la KGB creó la clandestinidad como un proyecto especial debido a que los agentes de esta organización imprimían estos libros, o que no impedían su reproducción e incluso facilitaban el acceso a los mismos. Según eso, todos nosotros fuimos reclutados de forma secreta, sin saberlo, por la KGB. Una idea muy original sin duda…

Está bien que haya escrito eso… pero yo, conociendo tanto la situación como la gente de la que habla, sencillamente no puedo refrendar todo lo que dice Charles… Si quisiera comprender por qué escribió esas cosas, simplemente diría que es muy difícil entender que fue lo que pasó en ese entonces solamente conociendo los testimonios de personas que acabas de entrevistas, especialmente porque hablas con gente que tiene una cosmovisión completamente diferente a la tuya…

Alexander Chalenko: ¿Cuánto le pagaban a ese empleado?

Sergei Zhigalkin: No lo recuerdo.

Alexander Chalenko: Me imagino que los vendían a un precio muy alto

Sergei Zhigalkin: Era un precio alto para ese entonces, pero bastante razonable, porque teníamos que comprar libros a pesar de tener poco dinero. De hecho, no hacíamos esto por el dinero. Le decíamos a los miembros de nuestro círculo que íbamos a publicar un libro, por poner un ejemplo, Orientación-Norte. Entonces quienes quisieran su propia copia pagaban por ella. Se reunía el dinero necesario, hacíamos una cuenta de cuantas copias necesitábamos y luego imprimíamos los libros solicitados. A partir de la Perestroika fue que comenzamos a publicar libros en imprentas oficiales. Publicamos como 30 libros de Golovin.

Alexander Chalenko: ¿Qué tradujo Golovin?

Sergei Zhigalkin: Golovin no solamente traducía, también escribía libros: compiló muchas colecciones y escribió prefacios para muchos libros; supervisó y editó autores, además de dirigir a varios traductores. Muchas de las conferencias que impartió fueron puestas por escrito.

Alexander Chalenko: ¿Desde qué años empezó a hacer eso?

Sergei Zhigalkin: Desde finales de la década del 80 hasta que murió. Publicamos el 29 de octubre del 2010, el día en que murió, la estupenda traducción que hizo de La estructura de la lírica moderna del filólogo alemán Hugo Friedrich. Había soñado con publicar ese libro durante diez años…

Alexander Chalenko: ¿Cómo conociste a Alexander Dugin? Igor Dudinsky me dijo que Dugin era tu protegido.

Sergei Zhigalkin: Eso es muy exagerado. Antes que nada, influíamos en las personas, pero nunca buscábamos crear seguidores, protegidos o cosas así. Nos gustaba hablar con personas independientes y autónomas, por lo que no importaba si ellas entendían mucho o nada de lo que decíamos…

Alexander Chalenko: Sin embargo, tú fuiste quien lo llevó al Círculo Yuzhinsky.

Sergei Zhigalkin: Sí. Mitia Shekhvatov, que era nuestro amigo y cuya cabaña estaba al lado de la cabaña de la familia de Dugin, fue quien nos lo presentó… Alexander todavía era muy joven… Nos hicimos amigos… Después de un tiempo, le presentamos a Geidar y luego a Evgeny Golovin…

Alexander Chalenko: ¿Y fue entonces que Dugin cantó su famosa “El final del maldito sovdep (15) de m… está llegando” del que habla Clover en su libro?

Sergei Zhigalkin: Tanto Dugin como Golovin y Alexander Sklyar cantaban esas canciones aquí, hicimos eso durante años, por lo que pasaron muchas cosas. No recuerdo exactamente la letra de ninguna canción en particular. Clover es, al fin y al cabo, un cronista… Pero la frase “el final del maldito sovdep de m… está llegando” era una frase muy común. Creo que Golovin fue el primero en usarla cuando llegó el estancamiento y la pronunció varias veces de forma profética al beber un vaso de vodka mientras miraba en dirección a la realidad socialista de ese entonces. Tal vez hacía parte de alguna canción de Golovin o Alexander, quizás existía una continuación, pero puede que me equivoque.

Alexander Chalenko: ¿Cómo fue tu primer encuentro con Mamleev una vez que este volvió a Rusia desde el exilio?

Sergei Zhigalkin: Fue una gran reunión. La hicimos en un viejo y espacioso apartamento en el barrio de Kursk, donde lo más destacado de toda la intelectualidad clandestina moscovita se reunió para recibirlo: éramos unas cincuenta personas, quizás más, ya que algunos se fueron y otros vinieron… todos eran famosos… o al menos casi todos …

Alexander Chalenko: ¿Qué impresión te causó en ese entonces?

Sergei Zhigalkin: No sabría decirlo. Había mucha gente, lo cual era muy inusual y ni que decir que todos estaban muy emocionados. Las personas se acercaban todo el tiempo a hablar con Mamleev y después los escuchabas diciendo: Yuri, Yuri, Yuri… Era imposible acercársele y conversar normalmente con él… Al final simplemente me presenté formalmente y me fui…

Alexander Chalenko: ¿Te hiciste amigo de él posteriormente o alguna vez estuvo aquí en tu casa?

Sergei Zhigalkin: Claro, nos hicimos amigos. Venía mucho a Klyazma también al apartamento que tenemos en Mytishchi. Natasha y yo lo visitábamos a él y a Masha. Luego irnos a pasar el rato en la cabaña de Geidar que quedaba cerca de Valentinovka…

Alexander Chalenko: ¿Dudinsky también dijo que eras amigo de Viktor Pelevin (16)?

Sergei Zhigalkin: Sí, es verdad, pero no somos muy íntimos, solo nos conocemos…

Alexander Chalenko: ¿Cómo fue que ustedes dos se conocieron entre sí y de que hablaron?

Sergei Zhigalkin: Nos conocimos gracias a Vasily Maksimov, de quien ya hemos hablado. Pelevin al parecer trabajaba como guardabosques en el lago Graduevsky cerca de Vyborg. Vivía en la orilla del lago en una casa muy pequeña. Fue en ese lugar donde nos encontramos por primera vez. Pelevin no quería conversar con nosotros y por esa razón no le prestamos atención. Tampoco Viktor nos prestó atención ya que, al parecer, estaba ensimismado.

Alexander Chalenko: ¿Qué impresión te dejó?

Sergei Zhigalkin: Ninguna en particular, ya que se pasó toda la noche en la oscuridad, lejos de la luz de la lámpara de queroseno mientras nosotros hablábamos. De vez en cuando hacia sonidos que parecían como los de un ser humano. Ni siquiera se había interesado todavía por la literatura. Pero creía ser un escritor. Recuerdo que Vasily le dijo una vez que si entraba a la casa era necesario que primero se quitara la chaqueta de escritor, la colgara en el perchero que estaba en el pasillo y luego se comportara como una persona común y corriente. Pero después descubrimos que era una persona muy normal. Tuvimos muchos conocidos que eran personas normales. Después me cruce con Pelevin en varios lugares. Una vez fuimos a Kunsangar durante el Año Nuevo tibetano, nosotros tres junto con Geidar y estuvimos en la actuación de Slava Ponomarev. Otras veces nos encontramos en varias partes y bebimos, aunque fue en pocas ocasiones. No recuerdo exactamente de qué hablamos. Creo que Viktor también estuvo en Klyazma, pero no estoy seguro. Alguna vez fui a su casa, vivía en un rascacielos…

Alexander Chalenko: ¿Fuiste porque eran amigos?  

Sergei Zhigalkin: No es que fuéramos amigos, fue por negocios. Me dirigía al pueblo de Bronnitsy (16), que queda cerca de Veliky Novgorod (17) porque íbamos a visitar a Myong Gong Sunim, el actual nombre de Vasily Pavlovich Maksimov (18). Pelevin fue su amigo desde hace mucho tiempo y le quería regalar un coche Lada “nueve” a Maksimov. Me pidió llevarle el dinero Maksimov porque iba para Bronnitsy.

Alexander Chalenko: ¿Pelevin le regalo un auto Maksimov?

Sergei Zhigalkin: Sí, ellos eran amigos, amigos de verdad y darle un auto a un amigo, cuando tienes el dinero para hacerlo, es un gesto muy bueno y decente. Incluso puedo decir que Vasily Maksimov fue el modelo en que basó algunos de sus héroes de la novela Chapaev y el Vacío. De hecho, muchos de los conocidos que ayudaban a Maximov fueron modelos que uso para esa novela.

Alexander Chalenko: Significa que había más…

Sergei Zhigalkin: Se trataba de gente que vivía en San Petersburgo. De todos modos, nadie los conoce. No exista nada en contra de que un escritor tome como modelos para hacer sus novelas a gente de la vida real, especialmente si estas personas no son muy comunes sino bastante inusuales. Eso pasa siempre. De cualquier forma, el escritor siempre transforma esos personajes, por medio de su imaginación, hasta el punto de que los convierte en algo irreconocible. No recuerdo exactamente quienes fueron los modelos que usó Vasily para sus novelas, no es algo que me llame la atención. Pero si gustas, puedo preguntarles a ellos cuando vaya a San Petersburgo, muchos siguen vivos.

Alexander Chalenko: ¿Leíste la novela de Pelevin? ¿Te gustó?

Sergei Zhigalkin: Viktor alguna vez me pidió que leyera su novela. Yo la leí y hablamos sobre ella. Apenas lo estaban reconociendo como escritor. Me dio la impresión de que algunas partes eran muy interesantes e ingeniosas, mientras que otras eran muy lentas y aburridas. De todas formas, era un libro interesante.

Alexander Chalenko: Me gustaría saber cómo eran las reuniones metafísicas que tenían aquí en Klyazma. ¿Cuántas personas te visitaban?

Sergei Zhigalkin: En esa época era muy difícil reunirnos. No había teléfonos. Simplemente estabas en tu casa y de repente llega alguien, lo ves tras la ventana y resulta que lo conoces, o puede ser un desconocido. Entonces te saluda, entra a la casa y empiezas a tomar té con él, etc. Es sencillo. Luego se iba o se quedaba, eso dependía de las circunstancias… Podían aparecer muchas otras personas también…

Alexander Chalenko: ¿Y cuánta gente llegaba a reunirse aquí?

Sergei Zhigalkin: Generalmente las grandes reuniones no las hacíamos aquí. Solo venían una o dos personas, máximo cinco o diez. Y en pocas ocasiones unos veinte. Por ejemplo, este año, en febrero, el cuadragésimo día después de que Natasha se fue a otro mundo vinieron unas treinta o cuarenta personas… Pero es imposible que aquí en Klyazma se pueda reunir una multitud. No todos eran bienvenidos en este lugar: los libertinos, la gente que solo buscaba una fiesta o las personas que estaban vacías y carecían de propósito (que eran muy comunes en la clandestinidad) no podían entrar. Así que teníamos mucho tiempo para poder trabajar en silencio y en soledad.

Alexander Chalenko: ¿Siempre bebes vino y vodka con tus invitados?

Sergei Zhigalkin: No siempre. En la década de 1980 solíamos hablar con Geidar días y noches enteras tomando únicamente té por varios días seguidos… Dormitábamos un rato y seguíamos conversando…

Alexander Chalenko: Entrando en el tema de la metafísica del Círculo de Yuzhinsky y de Golovin. ¿Quisiera saber qué clase de doctrina metafísica desarrollaron?

Sergei Zhigalkin: No teníamos una doctrina, ideología o posición única… Coincidíamos en nuestra compresión de las cosas, nuestro diagnóstico del mundo y así sucesivamente en varios temas. Sin embargo, los miembros del círculo eran muy diferentes entre sí y había muchas figuras llamativas. Todos siguieron su propio camino…


Alexander Chalenko: ¿Por qué como filósofos de la época soviética interesados en la espiritualidad no se fueron a Georgia o Buriatia (18) con los budistas, sino a Tayikistán?

Sergei Zhigalkin: ¿Por qué alguien debería ir a Georgia? No entiendo la pregunta. Muchas personas que estaban interesadas en la espiritualidad oriental se fueron a Buriatia y se reunieron con los lamas de la región… Fuimos a Tayikistán no tanto por las tradiciones locales (que sin duda encontramos allí de todos modos y que nos sentimos tan alegres por ver) como por las montañas…

Alexander Chalenko: Entonces, ¿meditaste en el Pamir?

Sergei Zhigalkin: La verdad es que no me gusta esa palabra, ya que está asociada a la música tranquila, pacifica, al incienso, el relajarse hasta dormirse y tener sueños o experimentar una somnolencia que confundimos con estados de iluminación o celestialidad… En las montañas experimentas el brillo incandescente del sol más despiadado, el hielo y la nieve, los arroyos azules y las flores de edelweiss; los huracanes, las lluvias, las rocas negras que vienen de otro mundo, junto con la noche, el frío, las ventisca… Se trata de un horizonte inmenso que se abre únicamente por medio de la superación, los peligros y los riesgos que experimentas en las alturas… Eso te lleva a reflexionar, pero no es una forma de “meditación” … Aunque de vez en cuando alguien intentaba hacer eso…

Alexander Chalenko: ¿Alguna vez la KGB los persiguió o atacó a los pensadores metafísicos del círculo?

Sergei Zhigalkin: Las ideas de los metafísicos no eran realmente un problema. La KGB se dedicaba a perseguir a los disidentes, los alborotadores y todo tipo de escritores que atacaban y ridiculizan tanto al poder como a los ideales comunistas. La mirada del metafísico penetraba mucho más allá de la superficie de la política y se dirigía hacia las profundidades del ser… Pero seguía existiendo el peligro de la represión… Los chekistas también eran hostiles hacia lo incomprensible…

Por ejemplo, nunca me arrestaron, pero sí existía alguna especie de vigilancia. Por supuesto, nunca me gustó el gobierno bolchevique por decirlo de forma moderada. No obstante, jamás hice parte de las organizaciones de protesta, ya que consideraba tales acciones demasiado superficiales y derrotistas debido a que no dirigían su mirada hacia las “raíces del mal”, por lo que eran actividades demasiado débiles. Sus acciones eran muy parecidas a las de pelear con un vendedor sobre la calidad y los precios de sus productos sin nunca llegar al fondo del asunto.

Alexander Chalenko: ¿Y cuáles son las “raíces del mal”?

Sergei Zhigalkin: Intentaré explicarlo en pocas palabras, aunque es un tema difícil.

El primer nivel de las cosas, y sin duda el más extendido, es el de aquellos que están directamente comprometidas con una ideología o política particular. Este círculo está conformado por los medios de comunicación y la propaganda.

En el siglo XX existieron tres sistemas políticos: el liberalismo, el fascismo y el comunismo. Pueblos, países enteros y masas inmensas de personas adoptaron cada uno de estos sistemas como suyos, por lo que desde el punto de vista de cada uno de estos sistemas los otros dos eran vistos como iguales. El liberalismo y el fascismo son iguales para el comunismo: son dos formas de la decadencia capitalista como nos decían en la época soviética. Para el liberalismo, tanto el fascismo como el comunismo son formas de dictadura que buscan implantar un sistema totalitario. Y finalmente el fascismo considera que el comunismo y el liberalismo son lo mismo: el reino de los subhumanos dominados por sionistas dementes, por lo que se debe crear un paraíso en la tierra donde los pueblos no elegidos trabajarán duro para suplir las necesidades del pueblo elegido. El fascismo y el comunismo fueron derrotados y destruidos como resultado de la lucha entre esas tres ideologías. Hoy en día el liberalismo domina sin ningún rival político, tecnológico o militar que pueda vencerlo; pero, debido a la ausencia de un enemigo externo, el liberalismo ha comenzado a degradarse y auto-demolerse desde adentro. Las personas de hoy en día cree que no existe un sistema político alternativo en estos momentos. Sin embargo, sí existen sistemas alternativos y fueron perfectamente descritos en la Antigüedad por Platón, por solo citar un ejemplo. Sin embargo, estos sistemas son incomprensibles o inaplicables en las circunstancias actuales en las que vivimos.

Es necesario crear un sistema político diferente, es decir, un cuarto sistema político que sea capaz de inspirar y atraer a la humanidad… La fuerza e inspiración de este sistema alternativo debe provenir de la verticalidad y no de la horizontalidad, tiene que poseer una orientación espiritual clara. Este sistema debe hacer a un lado la economía, el territorio, las ganancias, el dinero, la vida dominada por la comodidad, en una palabra, dejar a un lado la mundanidad y abrirse hacia una perspectiva espiritual que se extienda más allá de los límites terrenales, más allá de la muerte y mucho más allá de esta existencia pasajera. Todo pueblo ha conocido esta forma de ver las cosas desde la Antigüedad, ya que fue este principio el que creaba una forma de orden y daba energía, sentido y belleza a sus vidas. Mientras tanto, esperamos que los filósofos e intelectuales de nuestro mundo sean capaces de crear este concepto de un nuevo orden mundial que sea capaz de cautivar a todos… y creo que “no falta mucho para ello” …

Sin embargo, volviendo al tema de la protesta y la lucha contra las “raíces del mal” …

Podemos decir que existe un primer nivel dominado por las masas que se encuentran cautivadas por la ideología y la política. Luego existe un segundo nivel compuesto por un pequeño número de personas que cumplen un rol muy importante ya que están comprometidas con la geopolítica. Ellos piensan que todos los sistemas políticos existentes poseen una unidad e interconexión total.

Para ellos todos los sistemas políticos no son más que construcciones o patrones artificiales creados por ciertas personas. Das Glasperlenspiel, es decir, un conjunto de cuentas de vidrio, como diría Hermann Hesse… Por lo que no importa quién tiene la razón y quien no, como tampoco importa la verdad o la falsedad o el bien y el mal. Solo los patrones de las cosas importan. Algunas de estas personas son asesores, politólogos, ideólogos o periodistas. Como la mayoría de ellos no son ricos, buscan promocionar los diseños que han creado entre aquellos que tienen el poder en sus manos, es decir, esos que poseen un enorme capital, controlan las estructuras de poder, los monopolios, el parlamento, los partidos políticos, etc… Es decir, esta segunda capa está compuesta por una élite geopolítica superior que se encuentra unida por relaciones familiares y seculares.

Los primeros les ofrecen esquemas a los segundos (quienes se consideran como los gobernantes del mundo) y son estos últimos quienes eligen los patrones o inventan sus propios diseños y patrones que luego hacen realidad. En algunas ocasiones existen objetivos desconocidos que solo los amos del mundo conocen o puede que no haya ninguno.

El tercer nivel está compuesto por filósofos, metafísicos, teólogos y otra clase de personas que son capaces de observar todo lo que acontece a la humanidad desde una altura cósmica. Se trata de un número nimio de personas, pero ellos tienen una influencia significativa… Acabo de dar una explicación muy sencilla de todos estos niveles, pero vamos a profundizar más…

En cierta ocasión le pidieron a Martin Heidegger que diera una conferencia sobre política y él fue a donde le invitaron para hablar sobre la tecnología, es decir, sobre el progreso científico y tecnológico… ¿Por qué? Porque este es el proceso que ahora domina a la humanidad y que parecer ser imposible de detener. Este proceso arrastra consigo toda nuestra realidad: nuestra cosmovisión positivista (la cual cortó totalmente nuestro acceso a las regiones divinas y demoníacas del ser, por lo que ahora estamos atrapados únicamente en esta la vida terrenal), nuestros dementes anhelos por la comodidad, el dinero, los espacios virtuales, las computadoras, etc. No existe ningún sistema político o principio geopolítico que sea capaz de detener la “raíz del mal” que hoy nos aqueja. Los mismos “líderes mundiales” son incapaces de frenar este proceso tecno-génico… Brezhnev, Hitler y Roosevelt, todos ellos, hicieron lo mismo: intensificaron y radicalizaron este proceso histórico. Por supuesto, si uno de estos líderes mundiales hubiera ido en la dirección contraria, su país simplemente habría salido disparado de la centrifugadora y hubiera perdido todo su potencial militar, por lo que sería aplastado y destruido… Pero no solo ellos habrían sufrido, también los filósofos y los metafísicos, que están más allá del paradigma que existe hoy, tienen mucho que perder. Y nosotros esperamos que sean ellos, como seres conscientes de las “raíces del mal” que nos aqueja, quienes nos den una solución.

Finalmente llegamos al cuarto y último nivel, donde ya no existe el ser humano. Este es el lugar de donde la providencia divina nos envía videntes, profetas y, quizás, también a los pasionarios (19) de los que nos hablaba Lev Gumilyov (20) … Pero de allí también proviene la acción del demonio que confunde a nuestra especie.

Las protestas que suceden dentro del primer nivel de este círculo son una rebelión que únicamente puede triunfar cuando el poder terrenal se encuentra podrido, debilitado y es incapaz de respirar… Además, sucede muy a menudo que cuando triunfan estas rebeliones quienes llegan al poder no son quienes hicieron la revolución, sino otra clase de personas, como los geopolíticos, los cuales tienen ideas e intenciones completamente contrarias a las ideas que inspiraron la revolución misma.

Los patrones de cristal de los geopolíticos tienen mayores posibilidades de éxito y se manifiesta en nuestra realidad concreta en revoluciones, golpes de Estado, cambios de régimen, guerras locales, etc… Sin embargo, estos “gobernantes” tienen posibilidades de acción muy, pero muy limitadas, porque son incapaces de cambiar el destino que sigue la humanidad.

Únicamente las personas que pertenecen al tercer nivel pueden cambiar el destino de la humanidad, pues los cambios que suceden a este nivel son por completo radicales, aunque es muy difícil que logren triunfar; históricamente, estos cambios se han dado en muchas formas distintas.

El cuarto nivel es simplemente indescriptible, ya que invade nuestra realidad y se encuentra fuera de nuestro control: son relámpagos y huracanes que viene de afuera… “huracanes metafísicos”, si queremos llamarlos así …

Por lo tanto, nunca he sido un opositor de la primera categoría y tampoco fui un activista que haya pertenecido al segundo nivel ya que no pertenezco a la élite gobernante. Simplemente estoy un poco involucrado con el tercer nivel y puedo decir que incluso así “mi fuerza es muy débil” … Creo que por eso los chekistas nunca me persiguieron, pues no era ni un político ni un geopolítico, por lo que no tenían interés en alguien como yo…

El bolchevismo como forma de gobierno fue obviamente malo para el pueblo y para el país. Pero primero había que encontrar las intenciones y métodos para contrarrestar su influencia. He explicado de forma muy concisa mi posición, aunque la realidad es mucho más complicada. Esta rebelión, este levantamiento metafísico en contra de la realidad, parte de un hecho mucho más profundo que la indignación, la ira o el oscuro descontento material que mueve a las masas. Por lo demás, la rebelión solo conduce a cambios meramente visibles. No condeno para nada a quienes defienden semejantes posiciones mientras sean capaces de justificarlas de forma adecuada. También existieron disidentes completamente irreconciliables con la realidad dentro de la clandestinidad que fueron perseguidos. Cualquiera de nosotros, sin importar quien fuera, podía ser perseguido…

Por ejemplo, Natasha fue arrestada e interrogada en una ocasión simplemente porque pertenecía al grupo Dvizheniye, el cual no estaba involucrado en las actividades de la disidencia, pero de todos modos promovía una forma de arte inaceptable que no hacia parte del canon soviético… Ella tenía veinte años en ese momento. La llevaron a una sala con las paredes desnudas, le pusieron una lámpara brillante en la cara y solo podía ver los ojos muertos de los investigadores que se rotaban entre sí cada dos o tres horas para interrogarla. La amenazaron con ponerla en prisión por diez años y que experimentaría atrocidades, enfermedades, frío y hambre en ese lugar. Se podría decir que le pusieron una cruz en la espalda a alguien muy joven y que eso podría destruirle su vida…

Alexander Chalenko: ¿Intentaron reclutarla?

Sergei Zhigalkin: No es que intentaran reclutarla, lo que querían era interrogarla sobre cómo se unió al grupo, si sabía esto o aquello, dónde los conoció, de qué hablaban, si leían manifiestos o noticias, si se había enterado de esto o lo otro, si había visto esto o aquello… también le ofrecieron firmar ciertos protocolos y denunciar a algunas personas basándose en sus testimonios, etcétera… Esto era muy común… No recibieron respuestas, pero eso no era nada fuera de lo normal… Entonces uno o dos días después, quizás tres, la liberaron…

En la década de los setenta, después de que el grupo Dvizheniye se fuera a Occidente, Natasha intentó conseguir un trabajo en San Petersburgo. La aceptaron, pero poco después, al parecer, su lugar de trabajo recibió una llamada de los oficiales de la KGB y la despidieron por haber sido exmiembro de ese grupo. También la amenazaron con expulsarla de la ciudad por parasitismo. Conozco otro caso. Natasha y yo fuimos una vez a visitar al escritor de ciencia ficción ucraniano Oles Berdnik (21) …

Alexander Chalenko: ¿Conocieron a Berdnik?

Sergei Zhigalkin: Sí.

Alexander Chalenko: ¿Me imagino que fue antes de comprar este sitio en la década de 1970?

Sergei Zhigalkin: Fuimos a visitarlo en 1977. Primero fuimos a Kiev y nos encontramos con varios conocidos en el metro de la ciudad. Luego fuimos al apartamento de Berdnik, que quedaba en el Boulevard Lesya Ukrainka, donde vivía su primera esposa Lyudmila. Hablamos con ella durante mucho tiempo, miramos los cuadros de Oles, él pintó muchos otros después… A continuación, fuimos al pueblo de Grebeni, donde Oles vivía en una pequeña casa encima de una colina… Berdnik era una persona sumamente interesante, leía mucho y también escribía y dibujaba… pensaba mucho, experimentaba con sus estados mentales probando en sí mismo todas las cosas…

Recuerdo que me contó su forma de meditar: hacia un circulo y encendía todo a su alrededor, mientras él se quedaba sentado en el centro del mismo hasta altas horas de la noche e incluso hasta el amanecer. Me dijo que este círculo de fuego creaba una especie de protección que se elevaba más allá de la atmósfera de la tierra, hasta llegar al espacio y que de ese modo las personas sentadas en el centro podían protegerse de todas las influencias dañinas o no dañinas que impregnan nuestro entorno, como lo son las ondas de radio, los programas de televisión, los pensamientos humanos, las energías, los sueños, las pesadillas y demás. Él me decía que cunado contemplada las cosas desde el centro de ese círculo de fuego era capaz de conectarse directamente con las realidades invisibles, con sus energías y corrientes cósmicas…

Pero Berdnik también era un opositor activo. De hecho, ayudó a crear una organización llamada “Grupo de Helsinki de Ucrania” (22), por lo que lo vigilaban constantemente. Nuestra visita a Kiev, la cual habíamos comentado por teléfono con nuestros amigos el día anterior, no pasó desapercibida. Una vez que nos subimos a un autobús local a Grebani, dos sujetos muy lúgubres y de apariencia desagradable se sentaron detrás de nosotros inmediatamente después de subir. Ni siquiera compraron boletos, lo único que hicieron fue mostrar al conductor unos “libros rojos”. Por supuesto, no se trataba de vigilar en secreto sino de amenazar. Era una forma de presión, como diciendo: “los tenemos en la mira”. Por supuesto, así se comportaban los servicios especiales… Hubo otro incidente similar… Era necesario caminar un largo trayecto desde la parada del bus hasta la casa de Oles, ya que ella estaba en las afueras… Los sujetos que se habían sentado detrás de nosotros en el autobús se bajaron con nosotros y nos siguieron, pero mantenían una pequeña distancia de unos diez metros. Nunca se escondieron. Nos detuvimos solamente cuando llegamos a la puerta de la casa de Oles. Pero cuando caminamos un poco y volvimos por el sendero vimos que no había otras casas cerca…

Volvimos a reunirnos con Oles después, en la década de 1980, cuando lo liberaron de la prisión, junto con nuestro amigo, el famoso músico, fundador del “Teatro Óptico”, Sergei Zorin, quien también era exmiembro de Dvizheniye y fue amigo de Oles durante casi toda su vida. Todas estas reuniones se encuentran mezcladas y no recuerdo bien en qué fecha hablamos o cuando hablamos.

Creo que fue en Grebeni donde Oles desarrolló la idea filosófica de que las personas, los animales, los objetos y otros seres vivos ven las cosas de formas completamente diferente, ya que todo ello depende no solo de los órganos de percepción, sino también, de las relaciones que tienen las personas, sus puntos de vista y los paradigmas existentes. Entonces, ¿cómo se ven las cosas, es decir, los objetos “en realidad”? Oles se hizo mucho esta pregunta. Por lo que comenzó una conversación con Kant y “la cosa en sí” … También hablamos sobre libros, arte, esoterismo… Exponía todos sus conceptos de una forma bella, convincente y clara, aunque muchas veces lo hacía de una forma controvertida…

Poco años después de nuestra visita a Grebeni, Oles fue a prisión. De camino a su lugar de reclusión recuerdo que su joven esposa, Valentina, nos visitó en Klyazma y nos dejó por un tiempo algunas de sus cosas… Fue una visita bastante tensa, pues ella estaba bajo vigilancia, y una persona muy sospechosa empezó a rondar nuestra casa por algún tiempo. Fue algo muy incómodo, pues venían a menudo miembros del Círculo Yuzhinsky y otras personas que eran sospechosas para los comunistas… Esta clase de vigilancia constante era muy molesta… Pero al final ceso y nos volvimos a encontrar con Valentina nuevamente…

Alexander Chalenko: Creo que Golovin llamó a su círculo la “Orden Negra de las SS”. ¿Por qué hizo eso? ¿Acaso no les sorprendió ese nombre?

Sergei Zhigalkin: Ese nombre surgió de la nada. Solamente que no era un círculo o una orden en el sentido pleno de la palabra, pues no existían miembros habituales, códigos, intenciones, metas o programas. La política, la ideología, el deseo de crear un movimiento o un partido, un círculo conspirativo, una revolución, junto con toda la sociedad en general y todo lo existe fruto de la civilización actual, fueron dejados a un lado por Golovin pues a él solo le interesaba viajar hacia el Norte. Por lo que no tiene sentido decir que lo nuestro era una “organización” parecida a una orden o un partido. La “Orden Negra” era más bien una figura poética, una metáfora. Qué tipo de figura poética era, por qué se eligió ese nombre y cuál era el propósito del mismo, me resulta muy difícil explicarlo al público en general… Además, ¿por qué debería sorprenderme tal cosa? Quizás se deba a que tal nombre está asociado al nazismo y el fascismo. Las malas lenguas han escrito varios libros contra Golovin y continúan usando ese nombre con tal de calumniarlo, aunque no saben en realidad de qué están hablando…

Sin embargo, tal asociación sin duda es posible, pero no me sorprende de ninguna manera. No soy un defensor del fascismo. No obstante, cuando un fenómeno, concepto, acción o pensamiento es captado por los medios de comunicación (y resulta que tal idea se encuentra estigmatizada y demonizada), entonces descubrimos rápidamente que estos últimos no son para nada objetivos. La propaganda estalinista atacaba al fascismo de esa manera; la propaganda de Brezhnev también, pero de una forma ligeramente diferente. La propaganda occidental presenta las cosas bajo un aspecto distinto, quienes combatieron en la Gran Guerra ven el fascismo de otro modo. Las personas con las que hablé en mi juventud ven las cosas de una manera diferente.

Alexander Chalenko: Entonces, ¿han exagerado la fascinación que sentían por el nazismo y sus prácticas ocultistas?

Sergei Zhigalkin: Golovin era una persona que no le interesaba la política. Por supuesto, leímos y conocimos muchos de los estudios ocultistas que hicieron los nazis. Pero existían libros ocultistas mucho mejores. El ocultismo no era muy popular en el entorno de Golovin y nunca nos dejamos llevar por sus prácticas, ni por las sugerencias de terceros, y eso incluye a los investigadores nazis.

Alexander Chalenko: ¿Por qué usted nunca participo en la política durante o después de la Perestroika, como sí lo hicieron Dzhemal y Dugin?

Sergei Zhigalkin: Ya expliqué que pienso de la política, pero no se trata únicamente de opiniones o prejuicios. El mismo carácter de una persona influye a la hora de tomar esa decisión: existen personas que quieren bajar de la cima en la que se encuentran, quieren inspirar, convencer y liderar a los otros; otras personas, por el contrario, prefieren la soledad y las reflexiones profundas mientras miran una nube pasajera. Hable mucho con Geidar sobre ese asunto. Muchos grandes pensadores de la humanidad fueron ermitaños y ascetas, pero también han existido grandes pensadores que fueron políticos, líderes militares e incluso reyes. Geidar asumió una posición extremadamente activa: creía que no valía la pena sentarse y ver que hacia la humanidad o el mundo entero. El mundo debería ser transformados de una forma radical por medio de la dinamita y el fuego. Esta transformación sería posible por medio de la creación de una doctrina, una enseñanza o una forma de pensamiento proveniente de las esferas superiores y trascendentes que invadirían el mundo a través de los filósofos. Creía que la polémica, la predicación, la sugerencia y la acción eran necesarias. Quizás tuviera razón en muchas cosas, pero yo, por mi propia naturaleza, solamente puedo pensar en espacios desiertos, tranquilos y silenciosos.

Pero la verdad, parece, se encuentra a medio camino entre ambas posiciones… Además, hay que tomar en cuenta las circunstancias personales: la grave enfermedad de Natasha la obligaba a estar aislada.

Alexander Chalenko: Con respecto a esta última pregunta, ¿qué fue tu esposa Natasha tanto para ti como para el círculo?

Sergey Zhigalkin: Para mí significaba todo. Nuestro círculo también la valoraba muchísimo, porque ella participó bastante y fue muy activa en todos nuestros encuentros, polémicas y trabajos. Siempre estaba al tanto de todo… Además, ella creo su propia perspectiva y tenía su propio punto de vista… Era muy importante… Incluso llegó a sorprenderme que Evgeny Golovin y Vasily Maksimov, sin contarse nada entre ellos y en momentos muy diferentes, me dijeron casi lo mismo sobre ella: “No sabes con quien estás viviendo”.

Alexander Chalenko: ¿Qué quiere decir eso?

Sergei Zhigalkin: Creo que quiere decir que era una criatura que vivía en una dimensión diferente a la mía. Inaccesible desde mi perspectiva, al menos eso pienso.

Alexander Chalenko: Existen rumores y leyendas de que en el Círculo Yuzhinsky se bebía alcohol sin restricciones y se practicaba el sexo promiscuo. ¿Eso es verdad?

Sergei Zhigalkin: Lo del alcohol es completamente cierto. Pero haciendo dos aclaraciones: primero, en esa época todo el mundo bebía y, segundo, no se bebía todo el tiempo ni en todas las ocasiones. Golovin a menudo desaparecía y se retiraba para estar sobrio y así poder leer o pensar. Nunca nos dijo por qué. Muchos hacían eso. Además, no se trataba solo de la bebida: la atmósfera del círculo estaba dominada por la poesía, el misticismo y la metafísica mucho más que por el alcohol. En cuanto al sexo, había pocas mujeres en nuestras reuniones y, a menudo, ninguna. Nunca hicimos orgías. Pero las novelas, las despedidas, las citas, los encuentros, las traiciones, los atropellos, existían y tenían cabida en este ambiente porque éramos jóvenes. En cuanto a las relaciones personales siempre le damos la bienvenido todo y nunca condenamos nada: todos vivían como querían. Existían parejas fuertes y relaciones caóticas, aunque estas últimas, al parecer, eran comunes en el ambiente de la bohemia… Por lo que decir que practicábamos en el círculo sexo descarado, cínico y desenfrenado es una exageración…

Notas:

1. Sovok es el nombre general y peyorativo que usan los rusos a la hora de hablar de la Unión Soviética, al homo sovieticus y la realidad soviética.

2. El samizdat era la una copia que se distribuía clandestinamente como parte de la de literatura prohibida por el régimen soviético y, por extensión, también por los gobiernos comunistas de Europa Oriental (Bloque del Este) durante la denominada Guerra Fría. De esa manera, muchas veces los disidentes lograban escapar a la fuerte censura política impuesta en ese entonces.

3. La banda Dvizheniye fue fundado en septiembre de 1962 por cinco jóvenes artistas, dirigidos por Lev Nusberg. Los primeros miembros fueron F. Infante, A. Krivchikov, V. Akulinin, V. Scherbakov, R. Zanevskaya y M. Dorokhov. Sus miembros consideraban que inspiraban el cambio, el desplazamiento, la interpenetración, el desarrollo y el devenir como una realidad tanto biológica como estética. Se caracterizaban por su capacidad de sintetizar distintos medios técnicos y formas artísticas.

4. Las montañas Tian o Tian Shan es una gran coordillera del Asia Central, localizado en la región fronteriza entre Kazajistán, Kirguistán y la República Popular China, en concreto, limitan con el Sinkiang, el cual está situado en la parte occidental del país. Es la quinto cordillera más grande del mundo después del Himalaya, los Andes, las Montañas Rocosas y la cordillera del Pamir.

5. Almatí​ es la ciudad más grande de Kazajistán, con una población de 2.039.376 personas, aproximadamente el 11 % de la población total del país y más de 2.7 millones en su área urbanizada, que abarca Talgar, Boraldai, Otegen Batyr y muchos otros suburbios. Fue capital de la Kazajistán soviética de 1929 hasta 1991 y luego de la República independiente de Kazajistán desde 1991 hasta 1997,fecha en que el gobierno trasladó la capital a Astaná (actualmente Nur-sultán) al norte del país y a 12 horas en tren.

6. El Pamir nudo del Pamir es un macizo montañoso del Asia central que queda en la región del Alto Badajshán, en el este de Tayikistán, y se extiende por Afganistán, la República Popular de China, Kirguistán y Pakistán. Junto al Tíbet, era llamado en la época «techo del mundo» (Roof of the World), que es la traducción aproximada del término persa Pamir. También es conocido por su nombre en chino, Congling.

7. Dusambées la capital y la ciudad más poblada de la república de Tayikistán con una población de 724.000 habitantes Es la ciudad más poblada del país.

8. Vladimir Vladimirovich Wiedemann es un periodista, escritor y politólogo ruso que fue parte del movimiento hippie soviético.

9. La Escuela Zen Kwan Um es una escuela internacional fundada en 1983 por el Maestro Zen Seung Sahn. El estilo Kwan Um se basa en una combinación de las prácticas budistas comunes que reúnen tanto al budismo coreano como a la escuela Zen Rinzai, por lo que práctican servicios matutinos y vespertinos que mezclan el Huayan y el budismo de la Tierra Pura.

10. Shatuny (bielas, sublime, Шатуны) es una novela de genero gore escrita por Yuri Mamleev. El autor eligió este nombre para la novela debido a que los osos pardos que no invernan son conocidos como maniáticos (шатунами) y deambulan por el bosque durante todo el invierno, como si estuvieran en un trance. Como dice el autor, los osos simbolizan “el estado mental de la gente marginal”.

11. Carlos Castaneda, cuyo nombre original era Carlos César Salvador Arana Castañeda fue un antropólogo y escritor peruano naturalizado estadounidense, autor de una serie de libros que describirían su entrenamiento en un tipo particular de nahualismo tradicional mesoamericano, al cual él se refería como una forma muy antigua y olvidada. Dichos libros y el propio Castaneda, quien en escasas ocasiones hablaba en público acerca de su obra o de sí mismo, son objeto de mucha controversia.

12. Mijaíl Afanasievich Bulgákov fue un escritor, médico y dramaturgo ruso muy conocido de la primera mitad del siglo XX, sobre todo por su novela El maestro y Margarita, publicada póstumamente, que ha sido considerada como una de las obras maestras del siglo XX.

13. Anatoly Timofeyevich Zverev fue un artista de vanguardia soviético conocido por ser el primero en aplicar las técnicas de Jackson Pollock a la pintura.

14. Sovdep (Совде́п) es una contracción de la frase Soviet de diputados (совет депутатов), ya que, según la Constitución de 1918, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia era una federación de soviets con varios niveles. En la prensa rusa extranjera y en la Rusia moderna, la expresión sovdep es una forma despectiva de hablar de la URSS junto con la palabra sovok.

15. Víktor Olégovich Pelevin es un escritor ruso de libros de ciencia ficción, pero los usa de forma que crea una trama compleja, siendo muchos de ellos textos postmodernistas con varios niveles de comprensión que fusionan elementos de la cultura pop y la filosofía esotérica.

16. Bronnitsy es un pueblo del óblast de Moscú, Rusia, situada a 54,5 kilómetros al sureste del centro de Moscú y a 13 kilómetros al oeste de la estación de Bronnitsy del ferrocarril Moscú-Ryazan.

17. Veliki Nóvgorod, también conocido como Nóvgorod la Grande o simplemente Nóvgorod, es una ciudad de la Federación Rusa, situada a 190 kilómetros al sureste de San Petersburgo, a orillas del río Vóljov cerca del lago Ilmen.

18. Buriatia está ubicado en el distrito Siberia, limitando al norte con Irkutsk —parte de esta frontera la forma el lago Baikal—, al este y sureste con Zabaikalie, al sur con Mongolia y al oeste con Tuvá. Su capital es Ulán-Udé.

19. Los pasionarios, en la teoría de la etnogénesis, son un tipo nuevo de personas que surgen dentro de una población debido a que rompen con el modo de vida establecido y por lo tanto entran en conflicto con la sociedad. Se organizan en grupos (consorcios) que, a su vez, se convierten en los núcleos de nuevos grupos étnicos mediante la creación de una ideología que posteriormente se convierte en dominante.

20. Lev Nikoláievich Gumilyov fue un historiador, etnólogo, antropólogo y traductor soviético del persa. Es muy famosos por sus teorías poco ortodoxas sobre la etnogénesis y la historiosofía. Fue un representante del eurasianismo.

21. Oleksandr (Oles) Berdnyk fue un escritor y autor de ciencia ficción ucraniano, además de activista de los derechos humanos y uno de los fundadores del Grupo Ucraniano de Helsinki.

22. El Grupo de Apoyo de la Comunidad Ucraniana para la Aplicación de los Acuerdos de Helsinki, también conocido como Grupo Ucraniano de Helsinki, fue una asociación de activistas ucranianos por los derechos humanos fundada en Ucrania el 9 de noviembre de 1976. El Grupo estuvo activo hasta 1981, cuando todos sus miembros fueron encarcelados. El objetivo del grupo era supervisar el cumplimiento por parte del gobierno soviético de los Acuerdos de Helsinki, que garantizaban los derechos humanos. Los miembros fundadores fueron Mikola Rudenko (líder del grupo), Oles Berdnik, Pyotr Hrygorenko, Ivan Kandyba, Levko Lukyanenko, Oksana Meshko, Mikola Matusevich, Miroslav Marynovych, Nina Strokataya y Oleksiy Tikhiy.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera