Tradición y shock futuro: ¿qué surgirá de los detritos?

“¿Sería, pues, posible permanecer en la nave y reservarse la decisión propia? Es decir, ¿sería posible no sólo conservar, sino también fortalecer las raíces que aún siguen ligadas al fondo primordial? Esta es la verdadera cuestión de nuestra existencia”.

– Ernst Jünger.

He decidido comenzar esta reseña parafraseando esta cita de Jünger, ya que con el término nave no solo hago referencia a los barcos, sino también a aquella estructura que Theodor Kaczynski llamó el Sistema, es decir, el desarrollo incontrolable de la tecnología.

Los artículos, trabajos, libros, etc., que ha publicado Evgeny Nechkasov durante estos últimos años dejan muy claro cuáles son sus puntos de vista. En cierta forma, el pensamiento de Evgeny tiene como punto de partida el análisis de una inmensa conspiración. Sin embargo, los agentes de esta conspiración no son los que normalmente encontramos en la mayoría de las teorías conspirativas defendidas por sectarios de todo tipo, que normalmente atacan culpan a los masones, a los “grises” y a toda clase de personajes desconocidos. Evgeny no escribe sobre eso, pues su pensamiento y teoría parten de una conspiración que socaba el orden antiguo con tal de imponer otro. Se podría decir que se trata de una teoría fundamentada en la metafísica y la teología que recuerda mucho a modelos similares que eran usados en la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento. Según Evgeny se trata de la superposición de diferentes niveles de acción: la “conspiración” que hoy destruye al mundo no tiene orígenes terrenales, sino que procede de las profundidades ctónicas del Tártaro. Esta conspiración es producto de espíritus oscuros, gnomos malvados y troles poseídos por una codicia insaciable. Después de todo, Evgeny considera que la tecnología se ha vuelto incontrolable hasta el punto de que casi la describe en los mismos términos que usa Kaczynski para hablar del Sistema. Es precisamente este proceso y falta de control sobre él lo que Evgeny llama una conspiración: es la Conspiración de los Titanes y el objetivo final del titanismo. Por supuesto, Evgeny no es el primero que intenta explicar y articular las extrañas coincidencias que acontecen a nuestro alrededor por medio de tales ideas: esto ha sido planteado por muchos otros pensadores conservadores como Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger. De hecho, Friedrich Georg Jünger escribió abiertamente sobre el titanismo.

Lo interesante de la propuesta de Evgeny es el hecho de que espiritualiza o dota a su construcción de una vida intelectual y de un plan donde el objetivo de todo este mecanismo engloba holísticamente el desarrollo de la tecnología; Kaczynski lo denomina en su manifiesto el “Sistema” y aunque no lo dice explícitamente, cada lector, después de haber analizado sus argumentos, llega a la conclusión de que el Sistema es una entidad que se ha apoderado del mundo hasta el punto de que lo ha sumergido y absorbido todo con tal de imponer una determinada concepción de las cosas sobre el mundo. Esto nos lleva a pensar que el desarrollo tecnológico siempre ha sido incontrolable y a que los inventos dejen de ser supervisados o a que se levanten todos los vetos que existen frente a las innovaciones técnicas. Las máquinas se hacen incontrolables (los paganos progresistas y partidarios de la tecnología ni siquiera se preguntan el por qué tecnologías como el mecanismo de Anticitera [1] fueron desechados en la Antigüedad y no fueron “desarrollados” posteriormente); lo que sucedió fue que el sistema se cerró sobre sí mismo y nació lo que hoy conocemos como la “invención”, algo que no existía originalmente tal y como hoy la conocemos. Históricamente, muchos inventores destruyeron sus inventos o los planos de los mismos, algo que resulta incomprensible no solo para los partidarios del progreso, sino también para el hombre común (por ejemplo, lo que hizo Nikola Tesla).

Kaczynski, al ser ateo, no consideraba que existiera una fuerza espiritual detrás del Sistema, por lo que era incapaz de notar u observar que este tenía un objetivo o una misión que estaba más allá de la comprensión humana. Cuando Theodor Kaczynski habla del Sistema da la impresión de que estamos frente a un fenómeno que de forma espontánea y por alguna razón fortuita surgió de repente. No sabemos por qué el Sistema oculta sutilmente a los seres humanos que los cambios tecnológicos pueden ser controlados por nosotros, siendo los hombres y no el Sistema quienes proponen los cambios que acontecen. El desarrollo tecnológico es controlable, mientras que el Sistema no, dándonos la impresión de ser un desastre natural. Sin duda, la distinción entre ambos fenómenos que hace Theodore Kaczynski es fundamental.

Evgeny Nechkasov llama la atención sobre el hecho de que el Sistema está más allá de nuestro control, siendo la causa de todo esto el titanismo y la guerra que emprendido con tal de arrebatarle el control del mundo a las antiguas Deidades que lo habitan. Es aquí donde vemos la influencia de los elementos teológico-paganos de su pensamiento, ya que para los seguidores del paganismo las catástrofes naturales son el resultado de una violación del orden divino, siendo los seres ctónicos generalmente los responsables de semejantes cataclismos.

La conclusión más importante que extraigo del libro Tradición y shock futuro es que el sistema es un desastre natural, por lo que mis preferencias religiosas dejan de ser relevantes al abordar semejante fenómeno.

El libro de Evgeny gira alrededor de la dicotomía que esta presente dentro de la tradición germano-escandinava que hace énfasis en el conflicto entre las Deidades y los Gigantes, aunque defender tal idea nos aleja del monismo, ya que en cierta forma es una negación de la unicidad de la manifestación de lo divino en el ser. Por otra parte, se puede afirmar que decir que los dioses están en todos lados, significa simplemente que no están en ninguno. De todos modos, Evgeny deja claro en todas sus obras que la religión germánica es monista.

En mi opinión, y después de hablar hablar con jóvenes o, más bien, con Tradicionalistas que se han interesado en nuestra filosofía, puedo decir que la mayoría de ellos parecen creer o suponer que nuestras ideas sobre la tecnología son muy parecidas a las de muchos neoluditas, por lo que consideran que abrazar la Tradición es vivir sin tecnología, electricidad, gas, calefacción central o sistemas para purificar el agua. Esta idea es completamente equivocada, ya que los acueductos, las alcantarillas, las herramientas y otros elementos que facilitaban la vida cotidiana existían desde la Antigüedad. Incluso la infame tecnología digital fue inventada hace unos 300 años. Pensar que la mayoría de estas cosas son resultados del tambaleante mito del progreso es muy superficial, especialmente porque la mayoría de las comodidades con las que contamos hoy en día fueron inventadas en tiempos remotos: sus formas sin duda han cambiado, pero sus funciones no. La ecuación “ausencia de tecnología = tradicionalismo” es un error que cometen muchos novatos. No cabe duda que una lectura parcial de las obras de Evgeny puede ser responsable de algo semejante. Sin embargo, me gustaría decir que esta obsesión por la tecnología impide muchas veces darnos cuenta de cuales son las causas ocultas de la decadencia actual. No somos ni Kaczynski ni tampoco eco-fascistas abstractos que conciben al Sistema como la única razón detrás de la decadencia de la Modernidad. Pienso que los tradicionalistas deberían darse cuenta de que el verdadero problema es la desacralización y marginalización de lo numinoso como el centro de la existencia, sumado al rechazo de las costumbres, tradiciones, el desarraigo de nuestras tierras y la incapacidad que tenemos de mirar a los cielos, lo que culmina en la negación de la manifestación de lo divino en todas las cosas. Y ese es el verdadero problema que debemos enfrentar. Todo lo que vemos hoy en día es una consecuencia de eso y la tecnología es sólo una manifestación de esta desacralización del mundo.

Como tradicionalistas paganos debemos tener presente que existe un mundo lleno de encanto al que podemos abrir nuestro ser. Es un hecho que la capacidad poética de nuestros antepasados creo las estructuras arquitectónicas más sofisticadas de la Antigüedad, que gracias a sus revelaciones mágicas intentaron grabar en la piedra muchas cosas que hoy conocemos y que muchos artefactos, que son imposibles de duplicar usando la tecnología de hoy, fueron creados por este mundo encantado al que nosotros accedemos por medio de la mística. La ciencia positivista es incapaz de conocer este mundo.

Desgraciadamente, nos concentramos demasiado en la tecnología, aunque esta sea solo un efecto y no la causa de los problemas de hoy. El hombre, habiendo dejado de lado el mundo encantado y sagrado del que procedía, crea y produce objetos sin valor que no le proporcionan ningún respaldo. La tecnología es un sustituto de la brujería.

El libro de Tradición y shock futuro es una investigación sobre cómo se está resquebrajando nuestro mundo. Es un grito desesperado que nos rebela hasta que punto es posible reencantar la realidad, algo cuyos límites aún no conocemos. No obstante, debemos tener en cuenta que Evgeny no hace una simple crítica de la tecnología que, sin el Sistema, sería mala en sí misma, ni tampoco porque defienda la ecuación “cero tecnologías = Tradición”, sino porque la tecnología se ha convertido en un sustituto del reencantamiento del mundo. La técnica es un ente sin vida, muerto, que tiene un objetivo definido, al igual que todas las cosas vivas y animada que habitan este mundo sublunar.

El libro de Evgeny analiza muy bien el mundo postmoderno. Vamos a decir algunas cosas al respecto. En primer lugar, el libro postula claramente que la Postmodernidad se está resquebrajando. La Postmodernidad se presenta a sí misma como una idea y un régimen que nace desde abajo y que da nacimiento – o, mejor dicho, vomita – una especie de pluralismo. Pero este pluralismo es engañoso, ya que solo se construye desde lo posmoderno y por lo tanto se disuelve en él, arrogándose el derecho de hablar por la totalidad de la historia. No obstante, al final lo único que queda es el detritus sin contenido que normalmente encontramos en los textos posmodernos. Lo único que escuchamos son balbuceos sin contenido que resuenan como los gorjeos de Solaris en la obra de Stanislaw Lem (2). ¿Qué quiere este detritus? Esta es la segunda pregunta más importante que plantea Evgeny y a la cual trata de darle una respuesta.

Este detritus, de una forma bastante perversa, desea desterrar toda forma de sacralidad. Es un proceso centrifugo total que identifica su libertad con el olvido del hombre. Por otra parte, una de las preguntas que surgen al leer Tradición y shock futuro es: ¿hasta qué punto es posible que la tecnología se fusione con este detritus? ¿Acaso vamos a darle vida a ese extraño fluido T-1000, que popularmente es conocido como el “terminator líquido”, que vimos en la película de acción y ciencia ficción Terminator 2: Judgment Day de James Cameron? ¿El Sistema nos llevará a crear algo semejante?

La idea de una aniquilación total en favor de la instauración de la pluralidad de las ideas posmodernas no es más que una treta que busca hacernos olvidar de nuestros problemas. De hecho, la Postmodernidad se engaña a sí misma al decir que es un resumen de todas las voces de la historia. Debemos considerarla más bien un disfraz que busca desmontar todo paradigma y estructura temporal con tal de eliminar al individuo. Resulta interesante que esta “totalidad de la experiencia” en cuyo nombre se lleva a cabo esta polémica es al final una defensa de pequeñas minorías sociales, sexuales, étnicas, pervertidas, etc. Al final, la “totalidad de la experiencia” termina por ser identifica con ellas y no existe nada fuera de su radio de acción, asumiendo el derecho de ser el todo. La estructura rizomática de la red que surge del espacio digital no puede identificarse jamás con el deseo interior. Es por eso que tropezamos con una especie de brecha: la brecha del tiempo, la brecha del anhelo, la brecha del sentimiento, que desarma este paradigma que no logra explicarnos como seres humanos; la neo-bestia que se intenta engendrar es incapaz de encontrar la salida o responder a la pregunta que se le hace, porque es completamente ciega. Esta neo-bestia ha sufrido un largo proceso de deshumanización, convirtiéndose en una criatura sin rostro u hocico – por eso se alimenta de papilla –, que no tiene brazos, piernas o incluso articulaciones – en su lugar, posee tentáculos – e incluso no tiene voz y no puede rugir como los animales – por lo que lo único que puede hacer es expulsar flatulencias que un monitor hace pasar por una “voz humana” –.

Por lo que aquellos que esperan la llegada de un hermoso futuro postmoderno solo puedo decirles que ninguno de nosotros verá algo semejante.

Por Baldr Waþissunus (ex Valdr) reiks fulkis Hláinungē, místico, poeta.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Notas del Traductor:

1. El mecanismo de Anticitera es una computadora analógica​ (o mecánica) de la Antigüedad supuestamente construida por científicos griegos. El instrumento se data entre los años 150 a. C. y 100 a. C., ​ o, según una observación reciente, hacia el año 200 a. C. Este objeto fue encontrado en el mar Egeo, entre los años 1900 y 1901, en un antiguo naufragio cercano a la isla griega de Anticitera. Este artefacto aparentemente fue diseñado para predecir posiciones astronómicas y los eclipses de hasta diecinueve años con propósitos astrológicos y calendáricos, y predecir también la fecha exacta de los seis certámenes griegos antiguos, entre los que se encuentran los cuatro principales juegos Panhelénicos y dos juegos más menos conocidos.

2. Stanisław Herman Lem fue un escritor polaco cuya obra se ha caracterizado por su tono satírico y filosófico. Sus libros, entre los cuales se encuentran Ciberíada y Solaris, se han traducido a 40 lenguas y ha vendido 27 millones de ejemplares. Es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores que siendo de habla no inglesa ha alcanzado fama mundial en el género.