El misterio de las runas en los Cuadernos negros de Martin Heidegger

El filósofo alemán Martin Heidegger es considerado, con razón, una de las figuras clave no solo de la filosofía del siglo XX, sino de toda la historia del pensamiento occidental. Esto se refleja entre sus admiradores cuando le dan el título no oficial de «príncipe de los filósofos». Uno de los méritos clave del pensador es el giro de la ontología fundamental hacia el lenguaje, al que denominó «casa del ser». En esta casa, el ser habla, se manifiesta en un juego constante de revelación y ocultación. En consecuencia, para el ser humano, habitar el mundo es habitar el lenguaje. Más tarde, Hans-Georg Gadamer, discípulo de Heidegger, reflejaría esto en sus ideas sobre la comprensión y la interpretación en el marco de la hermenéutica filosófica [1].

Para plantear correctamente la cuestión de la verdad del ser, y en su afán por fundamentar y preparar la posibilidad de un Otro Comienzo (Andere Anfang) de la filosofía, su Acontecimiento (Ereignis), Heidegger decide cambiar radicalmente su estilo de expresión y los métodos de trabajo mediante el lenguaje, recurriendo a la poesía (Hölderlin, Novalis, Trakl, Georg, Celan, etc. [2]), los dialectismos suabos, la formación activa de palabras y cambiando su propio estilo de expresión y pensamiento por un estilo bastante denso, en ocasiones rebuscado y ajeno a los conceptos. Por ello, los críticos le dan otro apodo, «el chamán de la Selva Negra», por el oscurecimiento consciente del significado de sus obras y la estructura invocativa de su exposición.

Se han dedicado numerosas obras e investigaciones al lenguaje de Martin Heidegger y algunos términos clave de sus obras son objeto de estudios independientes y requieren múltiples aclaraciones contextuales y lingüísticas a la hora de traducirlos y exponer su esencia en otros idiomas [3]. Muchos de ellos son fundamentalmente intraducibles o inútiles fuera del contexto específico del «juego lingüístico» y las interpretaciones del autor.

Entre las obras fundamentales de Heidegger se encuentran sus diarios privados, que escribió en años clave para él, entre 1930 y 1940, y que forman los volúmenes de unos borradores publicados bajo el título de «Cuadernos negros» [4]. Según el proyecto personal de publicación de sus obras, los volúmenes de este periodo de inflexión de su pensamiento (Kehre) debían aparecer al final de su obra completa. Y su publicación a partir de 2014 causó un gran revuelo en la comunidad profesional de investigadores. Es precisamente en estos borradores —el taller interno del pensamiento— donde Heidegger comienza a trazar de nuevo el camino del lenguaje a través de la espesura del pensamiento occidental europeo que finalmente se abre a la verdad del ser.

Además de algunos términos de Heidegger que han pasado a formar parte del uso filosófico habitual, en sus textos se encuentran muchos hápax [5] poco visibles que no llaman la atención de los investigadores, pero que, conociendo la actitud específica y meticulosa de este pensador hacia lo que expresa en sus textos y cómo lo expresa, resulta muy interesante detenerse en ellos para fijarse en los detalles y arrojar alguna luz sobre su significado.

Hemos encontrado uno de estos hapáx en el cuarto volumen de «Notas I-V (Cuadernos negros 1942-1948)», en un fragmento dedicado a la carta:

«Der Zeichenschrift bedarf nur Seiendes des Seins.
Und wer ihr huldigt, ist dem Seyn entwendet,
das die Urschrift selber seines Brauchs,
der Riß des Unterschieds,
die Rune [?] seines Streits.

La escritura simbólica solo necesita lo que existe del ser.
Y quien se inclina ante esta escritura, se aleja del Ser,
que es la transcripción original (Urschrift) de su
<Ser> uso,
la ruptura de la diferencia,
la runa [?] de su disputa» [6].

Es curioso que la palabra destacada por Heidegger con un signo de interrogación entre corchetes sea la palabra Rune, runa.

Intentemos comprender qué es lo que quería destacar el «chamán de la Selva Negra» al utilizar precisamente esta palabra específica en este pasaje citado, tan rico en matices. Al mismo tiempo, el fragmento elegido nos permitirá ilustrar el trabajo del maestro con el lenguaje en general, y cómo algunos de sus temas resuenan en sus obras posteriores y en sus reflexiones particulares sobre temas afines. Comenzaremos nuestro análisis desde lejos, esbozando gradualmente el contexto histórico y semántico general, y más adelante pasaremos a la explicación y las posibles vías de interpretación del fragmento elegido.

¿Qué es una runa?

Las runas son la escritura de los antiguos germanos, que existió con diferentes variaciones entre las tribus nórdicas desde el siglo I hasta el XIII, conservándose en algunos lugares como reliquia hasta épocas posteriores. Además, y aún más importante que el aspecto puramente escrito de las runas, está su significado y uso mágico, que en gran medida las conservó cuando la escritura rúnica cedió el paso al alfabeto latino durante la larga cristianización involuntaria de Escandinavia.

El origen de las runas se explica en la «Edda mayor» según una trama mitológica bastante singular sobre el sacrificio del dios supremo Odín en el Árbol del Mundo (Yggdrasil), al que se encadena a sí mismo como ofrenda durante nueve días y nueve noches [7]. Y, al término de ese plazo, tras levantar las runas que se le revelaron, cae del árbol. A continuación, en la sección del «Discursos del Alto», sigue una serie de explicaciones e instrucciones en las que se dice que solo una persona experta, conocedora de los cantos sagrados y las reglas, debe conocer, tallar y pintar las runas. De este modo, se subraya inmediatamente el carácter elitista de la escritura mágica, que se correlaciona directamente con el carácter elitista y el papel protagonista de la poesía entre los antiguos germanos y los indoeuropeos en general [8].

El sistema de escritura rúnica se denomina futhark, por los nombres de las seis primeras runas del «alfabeto» reconstruido. Existen varias versiones regionales e históricas de los futharks, que difieren en el número de símbolos, reflejando respectivamente el conjunto de vocales y consonantes en las lenguas proto germánicas, noruego antiguo, inglés antiguo, sueco antiguo y otras. Las más conocidas son el llamado «futhark mayor», correspondiente al proto-germánico y compuesto por veinticuatro símbolos, y el «futhark menor», correspondiente al islandés y compuesto por dieciséis símbolos [9].

Cada runa tiene su propio nombre, que complementa la interpretación [mágica] de su fonema, por ejemplo, el fonema a se designa con la runa a ansuz, que significa «dios». Se conoce un poema rúnico islandés completo, en el que a cada letra se le asigna un pequeño verso que consiste en significados-interpretaciones cifrados según la runa y su nombre [10].

Inscripciones rúnicas de diverso contenido, desde conjuros hasta epitafios, se encuentran en numerosos monumentos de piedra conservados en Suecia y Dinamarca, y en una gran cantidad de hallazgos arqueológicos desde el extremo norte de Escandinavia hasta el sur de Suabia, desde la oikoumene anglosajona hasta la frontera de asentamiento de las tribus godas en el Este de Europa.

En la práctica mágica de los antiguos germanos y escandinavos se utilizaban runas talladas en palos o tablillas de madera, de donde proviene el significado original de la palabra alemana Stab (pl. Stäbe), que significa literalmente «palo», cf. inglés letter. Con esta misma palabra se traducen regularmente las runas o varillas adivinatorias del islandés al alemán en el corpus de textos de la Edda [11].

Ya a partir de aquí se puede plantear la pregunta: al utilizar la palabra «runa», ¿se refiere Martin Heidegger a alguna runa concreta y a su significado? El contexto general del fragmento indica que claramente no se trata de un signo-significado concreto, sino más bien de la runa en su conjunto o como algo independiente.

La misma palabra runa significa «misterio», y es precisamente en este sentido que da el primer y claro significado a la frase «… la runa [?] de su disputa». Es decir, el misterio de la disputa interna del ser mismo (Seyn), que describe Heidegger y que pone en duda esta disputa («¿misterio [?]»).

Pero el significado de la runa como «misterio» se consolida más tarde y proviene de la pronunciación secreta de los hechizos, que no todos conocían ni tenían acceso a ellos. Los investigadores señalan que el significado original de esta palabra es runen, hablar, susurrar [versos mágicos]; a veces se utiliza como sustantivo para referirse directamente a las inscripciones rúnicas. Esta misma palabra fue posteriormente adoptada por los finlandeses y los carelios para nombrar sus canciones épicas; es decir, aquí se puede rastrear precisamente la conexión de las runas con el lenguaje oral. En tal caso, la línea puede entenderse como «… susurro [?] de su disputa».

Planteemos la siguiente pregunta: ¿podría Martin Heidegger haberse guiado realmente por este contexto mitológico-histórico al elegir precisamente esta palabra para este fragmento de su pensamiento?

El nacimiento, el auge creativo y el período rectoral de Martin Heidegger coincidieron con la época de la amplia difusión, especialmente en Suabia y Baviera, del llamado Völkische Bewegung, el movimiento popular o simplemente völkisch. Su período de existencia se remonta a la década de 1870 hasta su prohibición total y la disolución de todas las organizaciones correspondientes bajo este nombre en 1933. Las raíces del Völkerbewegung se remontan al romanticismo tardío y, aunque este movimiento siempre había sido disperso y descentralizado, el núcleo principal de sus ideas es un nacionalismo radical [12]; una amplia mezcla sincrética de la mitología germánica, el folclore [13] y el paganismo con el cristianismo y el ocultismo europeo; y, según el especialista en religiones Andrei Kondratiev, donde un gnosticismo germánico-cristiano bastante particular jugaba un papel importante [14].

El movimiento völkisch popularizó gran parte del auténtico patrimonio folclórico germánico, incluida la temática de las runas como «patrimonio nacional». Sin embargo, este movimiento disperso fue solo uno de los muchos, y no el más fuerte, durante el período de agitación ideológica de la República de Weimar, aunque ejerció una cierta influencia «populista» en el movimiento de la Revolución Conservadora, entre cuyos miembros Martin Heidegger tenía muchos pensadores conocidos (como mínimo, Carl Schmitt y Ernst Jünger) [15].

Los biógrafos de Martin Heidegger no mencionan su participación, y él mismo nunca expresó directamente su conexión o simpatía con las ideas del Volkisch. Sin duda, se puede afirmar que Heidegger había oído hablar de este movimiento y conocía su contenido, como cualquier pensador que siguiera el panorama político de su país y su época. No hay motivos para hablar de una implicación más profunda o de una influencia sobre él. Es más, esta explicación del contexto histórico de la popularización de la mitología germánica, y de las runas en particular, no debe ni puede ser motivo para asociar la figura de Martin Heidegger con ningún tipo de neopaganismo. En los «Cuadernos negros» y en otra obra clave del período del «giro», el libro «Contribuciones a la filosofía (Sobre el acontecimiento)» [16], hay muchas críticas bastante transparentes y duras a este movimiento. Heidegger escribe con emoción sobre la ingenua impotencia del «paganismo inventado», el «romanticismo cristiano-pagano», la «adoración de Wagner y la deificación de la raza». Sin dejar de lado el «paulismo cristiano-gnóstico». Ante la amenaza de la «técnica» (Gestell) y el «pensamiento calculador» (kalkulierende Denken), todas estas corrientes son impotentes, porque ya se han convertido en parte de ella y no pueden oponerse a ella desde dentro de la metafísica. Históricamente, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los restos del movimiento völkisch se convirtieron en precursores del amplio movimiento New Age, lo que excluye la posibilidad de considerarlo siquiera un movimiento serio a la luz del análisis que hacemos.

El desarrollo del pensamiento de Martin Heidegger, incluido el ejemplo del fragmento que hemos elegido, se sitúa en un plano completamente diferente.

De la prosa a la poesía

El conocido papel esencial, si no decisivo, de la poesía, especialmente de los románticos Hölderlin y Novalis, sustituyó el estilo de pensamiento y lenguaje del último Martin Heidegger. Si comparamos la estructura y el estilo de los libros «Ser y tiempo» y «Contribuciones a la filosofía (Sobre el acontecimiento)», veremos que tienen poco en común. Lo mismo ocurre entre las obras públicas y académicas de Heidegger, que consisten en cursos de conferencias, y sus libros personales de «meditaciones», compuestos por múltiples fragmentos prosaico-poéticos, títulos de capítulos y temas repetitivos. Por no hablar de la enorme masa de poesía filosófica de Martin Heidegger, al que la comunidad especializada presta muy poca atención como comentario poético consciente y como forma paralela de pensar y exponer ideas sobre los mismos temas en forma poética [17].

Por último, veamos de qué trata el fragmento que hemos elegido. Comienza con una condena de la adoración de la escritura simbólica, porque solo se refiere al registro de lo existente (Seiende) dentro de la esfera del ser (Sein). En otras palabras, este tipo de escritura se acentúa precisamente como existente y se refiere a esa comprensión del ser que Heidegger correlaciona con el ser-existente, que puede considerarse como la totalidad del ser catafático o todo aquello de lo que podemos decir que «es» en cualquier forma y aspecto (material, ideal, potencial, etc.). Para este ser, reserva el término Sein, diferenciándolo fundamentalmente de la forma suaba más arcaica Seyn. Heidegger entiende este ser [18] de forma «negativa» o apofática, como algo que no tiene ninguna relación con lo existente y que «es» la nada (Das Seyn ist das Nichts) [19].

En el texto hay un par de correspondencias «escritura simbólica = Sein» y «primera escritura/Urschrift = Seyn», que están dispuestas de forma secuencial y clara. Al igual que Sein se refiere a Seyn en Heidegger, por analogía, la escritura simple es «el sedimento en lo existente» de lo que es primus ordior, el primer trazo de la necesidad de la existencia misma.

Podemos recordar otras palabras del filósofo: «puedes rodear todo lo existente y no encontrar ni rastro de la existencia»; estas palabras pueden trasladarse al texto escrito, que también puede estudiarse a lo largo y ancho sin descubrir su origen existencial. Esta interpretación encaja perfectamente en la transición ontológica-histórica (Seynsgeschichtlich) del mito de carácter oral al logos como escritura [20], como uno de los eslabones del olvido de la existencia (Seynsvergessenheit) dentro de la culminación ontoteológica de la metafísica [21]. Heidegger atribuye un papel esencial en este proceso a la influencia negativa del cristianismo, en particular de la teología escolástica. A esta, al igual que a todas las religiones abrahámicas, le es inherente una apuesta fundamental por el texto sagrado, la tradición dogmática escrita. Esto contrasta con la mitopoética predominantemente oral de los antiguos griegos [22], incluyendo las formas transitorias del mito al logos en los primeros filósofos griegos [23].

Más allá de la oposición, o más bien de la diferencia entre la simple escritura y el primer traso, Martin Heidegger, en el fragmento seleccionado, lo subraya adicionalmente al referirse a la «simple escritura» como una exposición prosaica, mientras que la segunda parte de la cita, dedicada al ser apofático y pasa rápidamente a la poesía filosófica. Esto coincide de nuevo con la apuesta del último Heidegger por la poeticidad del lenguaje y con la influencia que ejercieron sobre él los poetas alemanes fascinados por la mitología de la Antigüedad.

Además, aparte de la rima en las terminaciones, los tres últimos versos poéticos reproducen con relativa libertad otro recurso de la versificación poética, a saber, el verso aliterado, que se considera una forma especial de versificación mitológica puramente germánica y está ampliamente representado en la mitología escandinava, incluida la colección de la «Edda», teniendo muchas formas métricas. La esencia de la versificación aliterada consiste en la repetición métrica de vocales y consonantes al principio de las palabras en versos relacionados, lo que crea un dictado específico del verso. La aliteración se perfeccionó en las lenguas germánicas septentrionales, en la creación de numerosas alegorías, metáforas y acertijos (könnings y heiti) que encriptaban alegóricamente los nombres y fenómenos mencionados en las canciones sobre deidades y héroes [24].

Destacaremos en negrita las coincidencias aliterativas y en cursiva las terminaciones rimadas para observar la densidad del vínculo poético de cada estrofa. En consecuencia, la dimensión libre de la estrofa se determina por la alternancia de repeticiones de los fonemas iniciales en d, u, s y r.

«…

das die Urschrift selber seines Brauchs,

der Riß des Unterschieds,

die Rune [?] seines Streits».

Es difícil y, probablemente, innecesario plantear la cuestión de si esta forma de versificación, que combina el estilo germánico con la rima romano-griega en las terminaciones, es un trabajo consciente de Heidegger como poeta o si la expresión poética sobre el origen del ser está dictada por la propia trayectoria poética en la que el autor se encuentra y sigue al propio lenguaje.

El ser y la ruptura

Así pues, Heidegger nos advierte contra la adoración de la simple escritura simbólica y prosaica (logos) como forma de acentuar lo existente y lo puramente existente, señalándonos el ser apofático, que desde su necesidad (uso, Brauchs) se esboza a sí mismo en una forma [mito]poética evidente.

La estrofa poética al final del fragmento explica precisamente la «esencia» de esta existencia, recurriendo en el penúltimo verso a «der Riß des Unterschieds» («la ruptura de la diferencia»), términos clave para Martin Heidegger, que aparecen repetidamente en su poesía y desempeñan un papel importante en su obra privada «Contribuciones a la filosofía (Sobre el acontecimiento)».

La palabra Riß desempeña un papel muy importante en la comprensión de Heidegger de la verdad, en particular la verdad en la obra de arte [25], y en general en la estructura de las relaciones entre la Tierra y el Mundo (el Cielo) en la estructura de la Cuadratura (das Geviert) [26]. Riß, la ruptura, es la forma fundamental del esbozo (Grundriß und Umriß), donde aparece por primera vez la división: la ruptura como lo primario, lo que separa dos extremos: la Tierra y el Mundo, las deidades y los seres humanos, algo y nada. Y en la ruptura se abre un claro, ese espacio que da cabida a lo que existe, cf. la conocida comprensión de la verdad como ἀλήθεια, no ocultación, y la metáfora del claro en la espesura del bosque.

El ser apofático «es» la brecha que abre la luz, lo que separa en su esbozo lo existente a ambos lados. Y esta es la brecha de la distinción, Unterschieds, otro término importante del maestro de la Selva Negra, relacionado con Entscheidung, la decisión [27]. El hombre, más precisamente el Da-Seyn, debe decidirse y dedicarse a pensar en lo que debe ser: el acontecimiento, Ereignis. Una explicación detallada de la importancia fundamental del acontecimiento en la resolución del problema de la verdad del ser y del Otro Principio (Andere Anfang) de la filosofía que va mucho más allá del alcance de este ensayo, pero los especialistas conocen la importancia clave de la filosofía del acontecimiento para el pensamiento tardío de Heidegger [28].

Nos llaman la atención los dos fragmentos siguientes, que se encuentran en los «Cuadernos negros» inmediatamente después del fragmento que hemos seleccionado con el hápax runa. En ellos, Heidegger se pregunta «¿qué es lo curativo (das Heile)?» y que «al conservar lo curativo es posible la aparición de lo sagrado (Heiliges)». Y comienza el párrafo siguiente con la constatación de que «hay mucho dolor en el mundo».

Y si el concepto de lo sagrado en Heidegger está directamente relacionado con la poesía [29] y es sinónimo del concepto Seyn [30], el tema del dolor requiere una atención más detallada y ha sido poco estudiado por los investigadores, aunque los «Cuadernos negros» están repletos de la palabra Schmerz. Nos ayuda a orientarnos el extenso ensayo de Ian Moore, dedicado a la revisión del tema del dolor y la ontología en Martin Heidegger [31].

En el mismo volumen de los «Cuadernos negros», Heidegger deja un pasaje muy directo y enigmático:

«Der Schmerz ist die reine Form des Austrags der Wahrheit des Seyns.

El dolor es la manifestación pura de la verdad del ser».

Y aún antes:

«In dieses unter-schiedhafte Wesen des Heilen gehört der Riß als der Schmerz.

A esta esencia distintiva de lo curativo pertenece la ruptura como dolor (cursiva — M. H.)».

Aquí vemos entrelazados todos los términos clave y existe una enorme cantidad de pasajes como este a lo largo de todo el volumen. Esto permite a Ian Moore, y aquí estamos de acuerdo con él, hablar de una algontología completa que fue desarrollada por Martin Heidegger, es decir, de la comprensión del dolor no solo como un fenómeno psicofisiológico desagradable del ser-en-el-mundo, sino como un principio fundamental que da al Dasein un acceso extremadamente problemático al ser mismo. Es precisamente en este contexto donde Heidegger comienza a tematizar la palabra Riß.

El dolor siempre irrumpe, rompe el curso mesurado de la cotidianidad y el estado de nuestro bienestar, nuestra «salud». En alemán, esta palabra es reißen, que significa «romper, desgarrar». Heidegger la utiliza, junto con sus múltiples formas y matices, para sumergirse en las profundidades de la ontología del dolor. Manifestándose (Aufriß, en inglés outline: boceto, borrador, esbozo) como un fenómeno del ser humano, el dolor se presenta al mismo tiempo en una forma concreta (trauma, patología, dolor, etc.) y oculta su esencia profunda. Este es un recurso favorito de Heidegger, tomado de la poesía: revelar la doble estructura de los fenómenos a través de la manifestación-en-ocultamiento («esconder a la vista»). Algo no solo se manifiesta, sino que, en la verdad de este fenómeno, oculta su esencia sutil, una insinuación de procesos más fundamentales. Por eso, el dolor es un signo, una indicación —Zeichen. En alemán, esto está relacionado con sich zeigen —mostrarse— o Zeichenschrift.

La palabra alemana reißen crea una metáfora de ruptura, división, grieta en el flujo del ser. El pensamiento cotidiano está orientado a escapar de alguna manera y curar (Heile) la ruptura; el filósofo y el poeta miran la herida abierta y pueden encontrarse allí a sí mismos, Selbst. Entienden la señal y son capaces de seguir la línea de la diferencia hasta su profundidad.

«El dolor mismo es la diferencia», escribe Heidegger [32]. En esto radica el aspecto positivo del fenómeno del dolor, cuando nos encierra en nosotros mismos, separándonos del mundo y de las cosas, de su armonía conjunta, obligándonos a sentirnos, a comprendernos a nosotros mismos separados del mundo, de manera similar al análisis del Angst en «Ser y tiempo». Pero ahora no se trata de la autenticidad del Dasein, sino de la inmersión en el profundo problema de la verdad (Wahrheit) del ser en el horizonte del posible Acontecimiento.

Es más, Martin Heidegger tiene poemas en los que la temática de la ruptura y el dolor se traduce directamente a su elemento «nativo», el lenguaje, y a la ontología relacionada con él. Veamos un ejemplo:

Der Schmerz

Schmerz, du Riß der Stille,
Schrei,
daß es sey,
das Seyn;
sich erfrey
gespartes Selbst
ins winkend Selbe:
Seyn und Schmerz.
Schmerz,
du Riß, der sich bricht
als die Stille
in das Schweigen.
Also spricht
anfangend Wort sich
ins Gespräch der Sage
einer Sprache
mildeloser fhuld
aus dem Hehl des Seyns [33]

Las primeras líneas dicen:
Dolor, tú rompes el silencio,
Gritando,
Lo que debe ser
El ser mismo;

La ruptura del dolor se asocia con el grito, el discurso y la palabra (das Wort), a través de los cuales el ser mismo se proclama por primera vez en esa misma estructura de manifestación-en-el-ocultamiento. A este tema del don recíproco de la palabra por parte de la existencia están dedicados muchos pasajes de los Cuadernos negros y de Contribuciones a la filosofía. Aquí hay analogías directas con las correspondientes asimetrías entre el habla-sein y el silencio-seyn. En la brecha entre ambos entra la palabra diferenciadora (ruptura, grito) y afirmativa.

Heidegger tiene un poema dedicado al papel protagonista de la palabra:

Das Wort

Nichts, Nirgend, Nie
vor jedem Etwas, allem Dann und Dort
entragt das Wort
dem Abgrund, der verlieh,
was jedem Grund
mißglückt,
da nur der Bund
mit dem Gesagten
jeglich Ding zum Ding bestückt
und die gejagten
Sinne wirr verstreut.

La palabra

Nada, en ninguna parte, nunca,
Ante todo vacío, ante este lado y aquel
Se revela el nombre
Desde el abismo, desde aquello
Donde no hay fundamento;
Y solo el entrelazamiento de los nombres
Alimenta las raíces de lo existente
Y genera una dispersión de significados [34].

Este verso es una respuesta filosófica al poema homónimo «Das Wort» del poeta alemán Stefan George, que Martin Heidegger analiza detenidamente [35]. El poema de Georges está impregnado de motivos de la mitología germánica-escandinava, donde uno de los papeles principales lo desempeña la norna del ser, de cuya palabra depende el ser o el no ser de las cosas [36].

Por último, retrocedamos un poco: la esencia de lo curativo es el dolor, que cura y deja tras de sí una cicatriz, una marca. Lo curativo (Heile) es la base de lo sagrado (Heilige), que en Heidegger es la poesía, o más precisamente, el μῦθος. Así, en el habla se insinúa el silencio, como en ἀλήθεια se insinúa lo oculto ληθή, como el mutus coexiste con el mythos; y como todo lo catafático «grita» indicando su ser apofático.

Al entrar en el territorio del mythos y seguir el complejo juego poético-lingüístico de Heidegger, debemos encontrar la ruptura, Riß. En la estética artística europea, es precisamente la imagen de la herida, de la carne abierta, el símbolo principal y la expresión de la idea del dolor. Y vemos esta herida, por ejemplo, en el cuerpo del as supremo de la mitología germánica-escandinava, Odín, que se encadenó al Árbol del Mundo y, gracias a su sacrificio, obtuvo las runas.

Aquí debemos aclarar que el verbo alemán reißen, al igual que el sustantivo Riß, etimológicamente se remonta no solo a «romper, partir y quebrar», sino también al protogermánico *wrītaną con el significado de «cortar, arañar, rayar». Y el verbo inglés to write (escribir) significa originalmente «arañar, tallar, grabar». Es precisamente en este sentido de «tallar» donde encontramos el islandés reist en los versos 142 y 143 de «Los discursos del Alto», donde Odín habla de la creación de las runas. En el verso 144 también se utiliza la forma rísta: «veistu, hvé rísta skal? — ¿sabes tallar?» [37]. Así, la ruptura se relaciona con el tallado y el lenguaje, lo que se confirma en otros pasajes de la Edda Mayor, donde las nornas ya se dedican a tallar el destino de los dioses y los hombres.

Un dato curioso [38] es que la etimología de la palabra inglesa scar — cicatriz — se remonta al inglés medio skar — herida, corte. El origen de skar, a su vez, se relaciona con el nórdico antiguo skarð, que significa «hendidura, grieta, brecha», y proviene del protogermánico *skardaz, que significa «muesca, hendidura al tallar madera».

Recordemos que la runa que buscamos es un lenguaje privado y secreto; los primeros cantos sagrados que comprendió Odín. Y las propias runas, como signos de la escritura [mágica], se tallaban en madera, hueso y piedra, es decir, la escritura germánica es principalmente tallado [39]. Y una parte significativa de las runas se utilizaba con fines curativos; es más, varios investigadores [40] relacionan la etimología de la palabra runa con la palabra del alto alemán medio alrûne (alraune), que es el nombre de la raíz de la planta mandrágora, que tiene efectos psicotrópicos y analgésicos. Pero esto ya es una digresión hacia los divergentes caminos semánticos y los patrones de las lenguas germánicas, cuya riqueza nos sugiere el análisis de la penúltima línea de la cita original.

¿Cuál es entonces el secreto o el significado oculto, la cicatriz de lo que se manifiesta en la última línea? ¿La runa de qué? La runa de la disputa, la runa del debate, la runa de la polémica y la lucha: Streits.

En primer lugar, en nuestra opinión, Streits, como discordia, vuelve a acentuar la oposición entre dos partes, la lucha, reforzando la línea anterior con Unterschieds. Además, el alemán Streit se utiliza contextualmente cuando se trata de una disputa, una discusión acalorada, es decir, una forma verbal de confrontación. Y entonces no es «la runa de la disputa», sino la palabra secreta de la polémica.

En segundo lugar, Streit, como forma de controversia polémica, nos remite directamente a dos fragmentos de Heráclito:

«τὸ ἀντίξουν συμφέρον καὶ ἐκ τῶν διαφερόντων καλλίστην ἁρμονίαν καὶ πάντα κατ᾽ ἔριν γίνεσθαι.

Y Heráclito dice: «lo hostil se armoniza», «la mejor armonía proviene de [los sonidos] diferentes» y «todo sucede a través de la discordia» — DK8 [41].

Martin Heidegger deja muchas reflexiones parecidas a las de Heráclito sobre la armonía específica (por ejemplo, Fügung) de cosas enemistadas o simplemente opuestas entre sí, pasando a menudo de su análisis a la discordia previa o al principio que las distingue entre sí, y, sin embargo, las mantiene juntas y en existencia una junto a otra, una frente a otra o una contra otra. Una de esas palabras es λόγος, en su significado original de selección y unión de lo similar.

Otra frase de Heráclito:

«Πόλεμος πάντων μὲν πατήρ ἐστι, πάντων δὲ βασιλεύς, καὶ τοὺς μὲν θεοὺς ἔδειξε τοὺς δὲ ἀνθρώπους, τοὺς μὲν δούλους ἐποίησε τοὺς δὲ ἐλευθέρους.

La guerra (Πόλεμος) es padre de todos, rey de todos: a unos los declara dioses, a otros, hombres; a unos los hace esclavos, a otros, libres» — DK53.

En este caso, πόλεμος no se refiere a acciones bélicas concretas ni al estado de guerra entre personas armadas, para nada. Heidegger entiende polemos como un principio fundamental de diferenciación que gobierna el mundo «sublunar» de lo existente, generando multiplicidad y jerarquía, como una forma de cohesión y armonía generada por la diferencia de lo existente.

Y a partir de todo esto, al pensador solo le queda hacer lo más difícil: apartar la mirada de la abundancia de lo existente, dada como escritura y palabra, que recoge y distingue, discute y cura, lo sagrado y lo impío, lo oculto en lo revelado, la brecha misma, la división, la luz, la fuente apofática y silenciosa de todo lo que se manifiesta como ser, pero no lo es, a la existencia.

En el fragmento seleccionado de «El chamán de la Selva Negra», lo único que nos resulta oscuro es el signo de interrogación colocado después de Rune [?]. Pero esto solo refuerza el carácter enigmático del propio hápax.

El labrador del lenguaje

«El pensamiento recoge el lenguaje en una simple narración. El lenguaje es el lenguaje del ser, como las nubes son las nubes en el cielo. El pensamiento traza con su narración surcos imperceptibles en el lenguaje. Son aún más imperceptibles que los surcos que el campesino traza lentamente en el campo», así concluye Martin Heidegger su famosa «Carta sobre el humanismo» [42].

En este fragmento es interesante detenerse en la imagen del campesino que aparece en los textos de Heidegger, ocupado en su trabajo modesto, pero profundamente auténtico. Es sabido que Heidegger pasó conscientemente toda su vida en la provincia, en estrecha proximidad con sus compatriotas y su forma de vida.

«Trazar surcos de pensamiento en el suelo del lenguaje» es una excelente descripción de lo que hacía el propio Heidegger. Lo contrario también es cierto, a saber, la naturaleza del lenguaje como suelo que ejerce su resistencia, influencia y ocultación, y que orienta el pensamiento [43].

El apellido alemán Heidegger tiene dos raíces: Heide, que significa páramo, campo sin labrar, tierra virgen; y el verbo eggen, que significa arar, labrar, cultivar. Heidegger es un labrador, alguien que ara la tierra, estableciéndose así en la tierra y bajo el cielo, con su gente y sus deidades (das Geviert). Y el final de la «Carta sobre el humanismo» alude claramente a él mismo, a su propio papel tal y como él probablemente lo veía.

Pero Heide es también un bosque denso, sin desbrozar, «salvaje», y entonces Heidegger es aquel que abre caminos a través de la espesura más densa. Es bien sabido que una de las formas de reflexionar de Heidegger eran los largos paseos meditativos por lo más espeso del bosque montañoso de la Selva Negra, adonde a veces llevaba a sus invitados, como Ernst Jünger. Es más, en alemán, el adjetivo que significa bosque denso y espeso es la misma palabra que se utiliza para referirse a la poesía y al poeta: Dichtung y Dichter, respectivamente.

Pero eso no es todo. En islandés, que, lengua aislada del continente y de la influencia románica, se han conservado muchas características arcaicas y existe un verbo específico, yrkja, con un significado similar: labrar, cultivar la tierra. Pero su otro significado es componer poemas, lo que constituye otra metáfora agrícola, en este caso, para la difícil creación poética de los escaldos. Y el don de la versificación fue otorgado a los escaldos elegidos en la mitología por nada menos que el mismísimo Odín.

Por Evgueni Nejasov

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Bibliografía:

[1] Гадамер Г.-Г. «Истина и метод», Прогресс, 1988; «Пути Хайдеггера: исследования позднего творчества», Пропилеи, 2007.

[2] Хайдеггер М. «О поэтах и поэзии. Гёльдерлин, Рильке, Тракль», Водолей, 2017; «Разъяснения к поэзии Гельдерлина», Академический проект, 2003.

[3] The Cambridge Heidegger Lexicon, ed. by Mark A. Wrathall, University of Oxford, 2021.

[4] En la lista de la obra completa de Martin Heidegger, publicada por la editorial Vittorio Klostermann, los «Cuadernos negros» (Schwarze Hefte) corresponden a los volúmenes GA94 a GA98, ambos inclusive:

Heidegger M. Überlegungen II-VI (Schwarze Hefte 1931–1938), 2014.

Heidegger M. Überlegungen VII-XI (Schwarze Hefte 1938/39), 2014.

Heidegger M. Überlegungen XII-XV (Schwarze Hefte 1939–1941), 2014.

Heidegger M. Anmerkungen I-V (Schwarze Hefte 1942–1948), 2015.

Heidegger M. Anmerkungen VI–IX, 2018.

[5] Una palabra que solo se utiliza una vez en el texto o en toda la obra del autor.

[6] В немецком издании стр. 414, в русском стр. 510.

[7] Anticipándonos, podemos señalar la hipótesis de que Odín tomó las runas de las tres nornas, diosas del destino en la mitología germánica-escandinava, cuyos nombres se derivan de diferentes formas de la versión islandesa del verbo germánico común «ser». Para un análisis detallado de este tema, véase: Нечкасов Е. «К Другому Мифу», Тотенбург, 2023.

[8] West M. L. Indo-European Poetry and Myth, Oxford, 2007.

[9] Findell M. Runes. The Trustees of British Museum, 2014.

[10] Poema rúnico islandés // URL: https://norroen.info/src/runic/is/topchi.html

[11] Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[12] Inicialmente, el movimiento völkisch se vio influido por el nacionalismo en el espíritu de las «Discursos a la nación alemana» de J. G. Fichte, pero más tarde el centro de gravedad se desplazó hacia el «darwinismo esotérico» y la concepción «aria» de la nación y la raza, muy extendida en los círculos ocultistas de la época.

[13] Гримм Я. «Германская мифология» в 3т., ЯСК, 2019.

[14] Кондратьев А. «Религиозно-философские идеи движения фёлькиш», кандидатская диссертация, МГУ, 2009.

[15] Молер А. «Консервативная Революция в Германии 1918-1932гг.», Тотенбург, 2017.

[16] Heidegger M. Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Vittorio Klostermann, 1989; Хайдеггер М. «Вклады в философию (О Событии)», Изд-во Института Гайдара, 2020. La edición alemana también se publicó tras la muerte del autor, de acuerdo con el proyecto Gesamtausgabe.

[17] Heidegger M. Gedachtes, Vittorio Klostermann, 2007; Vallega-Neu D. Heidegger’s Poietic Writings. From Contributions to Philosophy to The Event, Indiana University Press, 2018; algunas traducciones de su poesía al ruso fueron publicadas en М. Хайдеггера в альманахе «Alföðr» №4, Svarte Publishing, 2024.

[18] En este punto, estamos de acuerdo con el comentario propuesto por A. Shurbelev y la versión de la traducción de Seyn como bytie (быть). Хайдеггер М. «Гегель», Владимир Даль, 2015. Lo cual coincide con la traducción de Seyn al inglés en forma del verbo antiguo Beyng (Being). Heidegger transmite un recurso similar para diferenciar Sein de Seyn en Dasein — Da-Seyn; y lo enfatiza en otras palabras, por ejemplo, utilizando Freyns en lugar de Freins, libres, en sus poemas.

[19] Цендровский О. «Понятие бытия (Seyn) в философии М. Хайдеггера и её методологические особенности»; Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[20] Нечкасов Е. «Мифос и Логос у Мартина Хайдеггера», доклад на конференции «Явление и смысл: к феноменологии и семиотике слова», МГИМО, 2024.

[21] Хайдеггер М. «Онто-тео-логическое строение метафизики» // «Тождество и различие», Логос, 1997.

[22] Sobre la revisión М. Хайдеггером отношения к мифосу см. статью: Arnold J. «The Eternal (Re)Turn. Heidegger and the “Absolutes Getragensein” of Myth» // PHAINOMENA. Journal of Phenomenology and Hermeneutics. International Institute for Hermeneutics 31|120-121| June 2022; также см..: Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[23] Йегер В. «Теология ранних греческих философов. Гиффордские лекции 1936 года», Владимир Даль, 2021; Рейнхардт К. «Мифы Платона», Владимир Даль, 2019.

[24] «Язык поэзии» // Стурлусон С. «Младшая Эдда», URL: https://norroen.info/src/snorra/3ru.html

[25] Хайдеггер М. «Исток художественного творения», Академический проект, 2008.

[26] The Cambridge Heidegger Lexicon.

[27] Véase también los comentarios de А. Шурбелева в Хайдеггер М. «Гегель», Владимир Даль, 2015.

[28] Bahoh J. Heidegger’s Ontology of Events, Edinburgh University Press, 2020; Дугин А. «Мартин Хайдеггер. Последний Бог», Академический проект, 2014; Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[29] Хайдеггер М. «Разъяснения к поэзии Гёльдерлина», Академический проект, 2003.

[30] «Священное и бытiе… суть имена Другого Начала» — Heidegger M. «Über Den Anfang». Vittorio Klostermann, 2005; Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[31] Moore I. A. «Pain is Beying Itself: Heideggers Algontology» // Gatherings: The Heidegger Circle Annual, 2022. Para un ensayo más extenso sobre el tema de la algontología de Martin Heidegger, véase: Нечкасов Е. «О боли и мире» // альманах «Alföðr» №4, 2024.

[32] Moore I. A. «Pain is Beying Itself: Heideggers Algontology».

[33] Heidegger M. Gedachtes. Курсив — наш.

[34] Heidegger M. Besinnung, Vittorio Klostermann, 1997. Перевод на русский — И. Сайгин.

[35] Хайдеггер М. «Время и бытие: Статьи и выступления», Республика, 1993.

[36] Para un análisis detallado del poema, véase Нечкасов Е. «К Другому Мифу».

[37] «Речи Высокого» // URL: https://norroen.info/src/edda/havamal/on.html

[38] Del latín minor, «pequeño».

[39] Martin West señala que las metáforas artesanales de tallar, forjar e hilar son una característica constante y distintiva para describir la función poética en las sociedades indoeuropeas tradicionales. Véase: West M. L. Indo-European Poetry and Myth.

[40] Хайдарова Г. «Феномен боли в культуре», Издательство РХГА, 2013; Waltraud L. «Was die Wörter erzählen. Eine kleine etymologische Fundgrube», DTV, 2011; Kluge F. «Etymological Dictionary of the German Language».

[41] Лебедев А. «Логос Гераклита. Реконструкция мысли и слова», Наука, 2014.

[42] Хайдеггер М. «Письмо о гуманизме» // «Бытие и время», Республика, 1993.

[43] Бородай С. «Язык и познание: Введение в пострелятивизм», Садра, ЯСК, 2019.